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jueves, 26 de abril de 2018

AMAR COMO TE AMO. (Poema XXI.

Ya no tengo  miedo de  amar como te amo:

me siento  vivo,  amoroso y también, existencial.

Mas aún,  ya  no temo  perderme tus primores,

porque a cuatro estacas los tengo amarrados,

al rededor de mi florecido corazón.


Sin  prisas que inquieran  mis demoras:

me siento  núbil, incansable, alado y musical.

Ya  no lloro  aquel  final  imaginario,

que me desollaba el pecho,  al ardor de las resacas,

haciendo crujir  los cardinales de mi ser.


Día a  día  te acomodo  en mi alforja de recuerdos.

para  sentirme  cálido, seguro, ahíto, invencible, auroral.


¿Dudas?  El viento los llevó en sus remos invisibles,

dejando  invicto, altivo y triunfal mi risueño  corazón.










sábado, 24 de febrero de 2018

POEMA XX.

Hoy domingo  amanecí de  buena gana:
Los tambores de no se que festividad
y las hurras sonoras de no se que triunfador,
aacompasan con fervor  este renacer.

Mi madre ha llegado antes de la aurora:
me mira,  me ama y parece reprocharme.
¿Por qué,  hijo mio, has amado tanto?
¿Por qué a tu alma lo pudrió una disoluta?
Lo miro entristecido y le doy pena uterina...
Me sufro desde el día inesperado que nací.

Se va mi madre y centellea mi amada Beatriz:
sus manitas amoratadas restañan mis heridas.
Luego, sacude las rémoras de una felonía
y al besarme, se encienden  los luceros de mi ser




domingo, 11 de febrero de 2018

CÓMO NO AMARTE. (Poema XIX)

Cómo no amarte...
Si has derrotado a todas mis bestias negras.
Y has podado los cardos de mi alma.
Cómo no amarte...
Si le has dado en la sien a mis  martirios;
y en tus ojos espejea mi alma enamorada.

Cómo no besarte...
Si en tus labios encontré la miel hebrea.
Cómo no abrazarte...
Si al sentirse nuestros cuerpos, se gemelan.
Cómo no adorarte...
Si los cristos de mi alma rien a tu ritmo;
y las estrellas de Los Andes me guian a tus labios.

Cómo no buscarte...
Si tu voz extingue el llanto,
cuando las tristezas se astillan en mi pecho.
Cómo no llamarte...
Si contigo conocí el amor y la dicha planetaria.
Cómo no esperarte...
Si en mis noches retintas, tus pupilas fogonean mi pasión al rojo vivo.

En tu sonrisa he descubierto amor mío,
el Edén que me iba a ser esquivo;
y por culpa de tus besos han huido
la duda, el dolor, la rutina y el desdén
que por días, años y varios siglos,
reposaban en mi vida como duros pedernales.

viernes, 9 de febrero de 2018

COLEGIO NACIONAL MIXTO AGUA BLANCA. (Profesores y palomillas,1982)

La creación del colegio nacional mixto "AGUA BLANCA" fue el sueño y la máxima aspiración de muchos aguablanquinos para que sus hijos  ya no tengan que ir a San Gregorio o Chepén para continuar con sus estudios secundarios. Porque lo iban a tener lejos y resultaba muy  oneroso  llevarlos a estudiar a colegios lejanos.. Así que ante la falta de recursos económicos, con Saúl Cóndor Medina a la cabeza, comenzaron a construirlo  y para ello, todos los comarcanos tenían que dar su aporte económico, o en todo caso, descontar con  mano de obra, adobes, cemento, yeso, madera, clavos, arena, paja de ichu. Etc, etc, etc. La calamina de eternit lo donó el ejemplar hijo pradino Don Ovidio Rodas Solís.
Estando lista la infraestructura, se hicieron los trámites para traer a  los profesores. En esas circunstancias llegan: MARCO AURELIO VIGO ORTIZ, WILSON QUIROZ CADENILLAS, MANUEL MORALES y EVER NEY ARRIBASPLATA.
De todos ellos, el hombre que mas inspiraba miedo y respeto era Marco Aurelio Vigo Ortiz: un mulato enorme de hablar claro y por antonomasia, profesor de Lengua y Literatura; Manuel Morales era profesor de Filosofía; Wilson Quiroz Cadenillas de Historia y Geografía; Ever Ney Arribasplata de matemática. Brillantes todos y profundos conocedores de sus especialidades.

-Todo iba bien hasta que a un grupo de estudiantes  que habían aprendido muy bien el gusto por las melopeas y palomilladas en los colegios de Chepén, la disciplina que impuso Marco Vigo les supo a chicharron de cebo. Y decidieron mas atrabiliarios y  locos que nunca, advertirle al novato profesor que no estaban dispuestos a cumplir sus exigencias y así lo hicieron. Eran matreros en sus andanzas y bordeaban los 20 años. Al amparo de la noche oscura, en la parte superior del portón por donde se ingresaba al colegio, escribieron con tiza blanca y con mayúsculas:" AQUÍ SE AMANSAN LEONES". Listo.

Al día siguiente, ante tamaña ofensa, Marco Vigo se sintió desgajado por una jauría de feroces leones africanos y en plena formación y después de entonar las vibrantes notas del Himno Nacional, emplazó de manera solemne y furibunda a todo el alumnado. No estaba dispuesto a permitir que se quebrante el orden,  la ley  y  la disciplina que tenía que regir en el colegio.
 A voz en cuello, retrucó.
"Alumnos: estoy aquí para hacer cumplir lo que ordena el reglamento y las buenas costumbres. Y ustedes para acatar y no quebrantarlos. La educación viene de casa y aquí se reafirma. Si pretenden arredrarme con letreros de tiza, se equivocan. No voy a permitir que se abaldone a mis colegas y a mí, tan solo por querer imponer la disciplina y los buenos modales. No les tengo miedo: miedo tienen los cuyes cuando sienten a su verdugo pásandole el cuchillo por el cuello, o las gallinas cuando al caer la noche vienen a robarlas los guayguash. No me acobarda sus letreritos ni sus decires alaraquientos. Y si, es cierto, si queréis compararme con un león, mil veces prefiero ser león que una dócil ovejita y, dos mil veces más, un cernícalo antes que polluelo que va piando tras de la gallina.
La educación cambia, la cultura transforma y enrriquece, pero les digo algo mas y como lo esbozó Albert Einstein: "Solo Dios y los imbéciles no cambian". Cambien para que sean mejores, cambien para cambiar el mundo, cambien para que la humanidad sea superior y no que sus agrafias,  miedos, inmediateces y falta de sindérisis, les jueguen una mala pasada en la vida.
No me van doblegar cons sus fanfarronerías, no me van a hacer sucumbir ante el dolo y la indsiciplina, no se equivoquen. Entendidooo? Silencio sepulcral en el estudiantado. En sus manos está ser hombres libres o esclavos irredentos de sus prejuicios.
Ya lo saben. Averiguaré quién ha sido capaz de escribir esas amenazas contra este grupo de profesores que han venido acá para hacerles comprender, analizar, entender y prepararles para las peripecias de la vida. O sino, quédense con su manera aldeana y simplista de ver el mundo".
Los culpables esbozaron una risita taimada y cómplice, los inocentes estaban tranquilos y circunspectos. 
¡¡¡Atenciiónnn!!!.

- Wilson Quiroz Cadenillas era un profesor serio y prolijo en sus exposiciones de Historia. Quimboso al caminar, y cuando escribía en la pizarra, de un momento a otro, se apoyaba en el talón de su pie derecho e inmediatamente volteaba y clavaba el cuchillo de su mirada en el aula para si efectivamente estaban atentos a sus clases.

- Ever Ney Arribasplata era flaco como una garrocha, el mas carismático y allegado a los alumnos. Su gran performance como arquero de fútbol le había granjeado prontamente el aprecio del alumnado. Casi nunca estaba preocupado, triste o molesto; tenía la sonrisa a flor de labios. Un gran profesor. Entrañable, también.

-Manuel Morales. Brillante profesor de Filosofía y un ateo a carta cabal. Un lujo para las mentes esclarecidas. Hablaba de materialismo dialéctico  y también  de la  evolución según Charles Darwin. Arremetía sin piedad contra los creacionistas, los combatía desde la superioridad cultural y cosmopolita que le confería sus conocimientos filosóficos. Platón, Sócrates, Aristóteles, erán también sus referentes para dar a entender la evolución de la filosofía. Nombraba a los pirrónicos, epicúreos, estoicos, nihilistas, existencialistas, en fin.  Nadie como él vino a cuestionar las creencias religiosas en este pueblo que hacía muchísimos años tenía una ferviente devoción por la Santísima Cruz de La Huanchilla.

"Dios no existe" fue una de sus hachazos verbales que profirió un día. Dios es creación del hombre: ya sea por miedo o por cosas inexplicables desde el punto de vista científico. Dicen que creó la tierra,  pero se olvidó de América que solo pudo ser conocida por los avances de la ciencia. Y solo 16 siglos después, los barbudos españoles y sus curas cómplices y tan ladrones como ellos, nos trajeron el mensaje del cristianismo. Estos buenos crisrianos, -es solo un decir- robaban, mataban, esclavizaban, esquilmaban,  mataban en nombre de Jehová. ¿Será correcto lo que hicieron los conquistadores en nombre del creador de Europa y la olvidada América ...?
¿Y los indios?  Defendió a los indios con fervor animal.  Pues ellos, espetó,  no habían hecho mas que adorar a algunas de las creaciones del mismo Dios: el inti, la serpiente, el jaguar, los apus  y asi sucesivamente. Idólatras eran todos, carajo!!!
Aterró a sus alumnos. ¿Como este simple mortal, preguntaron, era capaz de negar la existencia de Jehová de los ejércitos? Por la tarde los alumnos le dijeron a sus padres que el profesor de Filosofía dice que Dios no existe, que a Dios lo ha creado el hombre y no al revés como lo dicen las santas escrituras. ¡¡¡ Señor de los cielos!!!, exclamaban  juntando sus manitas en dirección al cielo.  No conforme con eso, se osó y como nadie lo había hecho hasta aquel entonces, habló de educación sexual. Casi habló de lo subliminal de los  orgasmos, su pudor de hombre de mundo lo impidió.
Se desató los cuchicheos, el asombro, luego la estupefacción. Se convocó a reunión de padres de familia y allí fue acusado de blasfemo, hereje, impúdico y de querer trastocar de un solo tajo las creencias arraigadas por años de como debería casarse los hombres y mujeres de esta tierra. Los famosos pedidos de concierto, pues. Donde los padres arreglaban los matrimonios con anterioridad y a espaldas de la atracción, el deseo y la pasión.  Los novios recién se conocían como pareja la misma noche del matrimonio. Prohibido que un indio o un cholo se case con una blanquiñosa, inmediatamente le hacían recordar que erea un "limpia mundo" osea un shingo. "A esos lo han juntados como animalitos", decían los viejos que habían pasado igual trance. Otras veces cuando la férrea oposición de la familia se hacía evidente, sencillamente al caer la noche se robaban las parejas. 
Fue echado sin miramientos del puesto de profesor de Filosofía. Una desgracia para las mentes librepensadoras de ayer,  hoy y siempre. 

-Fué en estos tiempos que Virgilio Flores guitarra en mano y voz potente, hacía tamborear los corazones de las adolescentes,  cuando cantaba mas despabilado y loco que nunca, las canciones de Leo Dan, Leonardo Favio y Roberto Carlos. "Un millón de amigos", era una de sus favoritas. Por esos días también con la guitarras de Wilman Hernnández Suárez y  Wildor Acuña Alayo Jaime Malca Cóndor empezó a cantar sus primeras huaynos en las actividades artísticas del colegio. El profesor Alejandro Ortiz Vela deslumbró a todos con una pintura inspirada en el pueblo de Agua Blanca, nunca antes artista alguno había trazado en el óleo  las características amarillentas y rosáceas que en ese momento tenía el pueblo. Otro shilico que se ganó el respeto y cariño  fue el profesor César Quispe Lozano. Su carácter recio y su pasión por el fútbol lo hicieron merecedor de la merced y el aprecio de los pobladores. Por esos días también se marchó de este pueblo el profesor Willam Ramirez, un tipo aviangrado y energúmeno a mas no poder, ejerció una violencia brutal contra todos aquellos infelices alumnos que no comprendían sus clases. Celso Huatay lo  hizo temblar en toda su inmensidad corpórea, cuando lo conminó a los golpes por haber masacrado a reglazos a uno de sus amados y desventurados hijos.

La acritud con que Marco Vigo había defendido su autoridad y disciplina habían surtido el efecto disuasivo  y de alguna manera había regresado la normalidad al colegio.
La dieta alimenticia en esta parte del Perú está basada en carbohidratos. Carnes y frutas,  mayormente, se comía  una vez al año. Pero aquí hubo un hombre llamado Leonidas Malca Becerra autoproclamado como el dios de la Quinua y repetidor constante de una frase que lo hizo célebre: "solo Dios esta mas alto que yo". Así decía, mas aún, cuando las cervezas que por miles pedía y bebía  hacía efecto en su corazón generoso. Tenía  hábilidad mental y su esclarecido  cerebro era mas bien pequeño.
Lector doble y empedernido de La Biblia, Yo visité Ganímedes y Los secretos de la Gran Pirámide. Él era quién   mensualmente o a veces cada 15 días, sacrificaba borregos y chanchos para comercializar su carne. Pero eran muy pocos los que se daban el lujo de comprarla.
Así que se desató una epidemia del robo de  gallinas y cuyes por obra y gracia de muchos palomillas. Estos animalitos de corral criados con muchísimo  esmero, terminaban en sabrosos estofados e irresistibles picantes de cuy.
La cosa no quedó ahí. Sino que terminaron involucrando al incorruptible Marco Vigo. Una pena.
Todas las personas afectados corrían al juez de paz para asentar la demanda y castigar a los culpables, pero, tambien para poder recuperar sus animalitos de corral o por lo menos ser resarcidos en su valor.
Los palomillas también hacían su trabajo: interceptaban a las afectadas y le decían: 
-A dónde se va tiiíta? La respuesta era lacónica en todos ellas.
-Voy a denunciar que me han robado mis gallinitas, mis cuycitos.
- No se vaya tiita .  Sus hijos y sobrinos han comido ricaso, chupándose los dedos, todavía.
- Que va a ser hijito? Esos desgraciados de mis hijos  robando y comiendo mis animalitos? Dónde se ha visto eso? Ya estará cerca el fin del mundo. 
A otra señora le contaron lo siguiente.
-Pero todas sus gallinas no lo hemos comido tía, a dos lo comió el Terrarume.
-Como que no lo han comido todas? Ni que el Terrarume sea zorro o cristiano para que coma gallinas.
- Tía, mientras lavabamos las gallinas el agua nos quitó a dos y las llevó para adentro por el derrumbe.
- Está bien que haya sido así. Sinvergüenzas, jjjjjjjj.
Mientras preparaban e iban llegando los animalitos, tomaban harto cañazo. Por eso cuando un palomilla entraba con el gallo debajo del poncho un parroquiano le increpó: 
-Oe, ese es mi gallo, di.
-No primito- Ese gallo le hemos robado a don Aníbal. Al siguiente día  se levantó  al amanecer para echar de menos a su gallo y al acercarse sigilosamente al gallinero no lo vio. En ese momento sintió que su gallo cantaba lleno de reproche,  rabia y tristeza infinita en sus intestinos.





martes, 23 de enero de 2018

AMOR MUERTO. (Poema XVIII)

Cuantas ganas de decir:  ¡te amo!
De tirarte el corazón en un suspiro.
Pero te encuentro callada y distante
flotando como luna por el orbe.
Cuanto quiero que mis versos 
hoy se  hermanen
en ramos de geranios rojos y rosados
para que lleguen intactos a tu pecho
y purpuren un ratito, tu desteñido corazón.
Más al  atardecer,  me desmorono
en ruinas de amor incierto
y redundante.
Porque este gran amor puro y verdadero,
asi como fue, lo es y hubiese sido,
jamás debió de morir de esta manera.

lunes, 18 de diciembre de 2017

¨EL TAYTA PANCHO" (El santo itinerante de Mangallpa)


Vicente Arribasplata Carhuatanta era natural del caserío de Mangallpa, un lugar muy pintoresco,  reconocido y afamado porque  gracias a la arcilla especial de sus tierras, se fabrican  ollas, cántaros, tiestos y  payancas  que son muy requeridos  por las familias de todos los pueblos vecinos; ya que preparar la sacta con  carausho  en ollas de barro; reposar  el agua  en  cántaros oscuros ; tostar el trigo, la cebada, el café y las cachangas en los tiestos, o hervir  la chicha colorada en sus payancas, es otra cosa, pues.
Era de baja estatura, blanquiñoso, alardeaba de sus orejas desproporcionadas, su sonrisa era suave y con su voz de gorrión, convencía a todos de las bondades y milagros del Tayta Pancho. Presumía que su santo era mas milagroso que cualquier otro, porque hacía comer juntos a todas las suegras y yernos que no se quieren ver ni en pelea de perros;  siempre y  cuando haya fiesta y el  hambre mate.
Vicente Arribasplata apenas era un adolescente cuando  su madre acicateada por los reproches de los vecinos y los sermones oportunos del presbítero Rosalino Romero, lo acompañó para que aprenda lo del misal, el credo,  las bienaventuranzas y aleluyas  y  reciba con conocimiento de causa,  las bondades que conlleva ser una oveja obediente de Dios. Después que fue familiarizado con los ritos y propósitos de todos los sacramentos en  la antigua iglesia de Mangallpa,  el cura Tiburcio Izquierdo vertió agua bendita sobre su cabeza y le dijo: "te bautizo en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo". Acariciándole la frente le insistió con voz paternal y ademanes  ceremoniosos: hijo mío, los otros sacramentos os los recibireís religiosamente en los años venideros, con respeto irrestricto a nuestras tradiciones católicas y  no te olvides jamás de hacer conocer a todos los hombres de la tierra, el propósito de nuestro señor Jesucristo. Has lo que en su momento hizo Saulo de Tarso, el apóstol de los gentiles.
Es así como el joven fue creciendo y consecuente con  su fe católica, cumplió con todos los sacramentos que manda el catolicismo a todos sus acólitos. E hizo mucho más: sabedor que en varios caseríos de la provincia de San Miguel aún no tenían santo ni cruz  para adorar, por su propia cuenta y a lomo  de  asno les llevó la imagen sagrada de San Francisco de Asís  y el mensaje del catolicismo. En la provincia de San Miguel compraba las velas, los cirios y amortajaba con amoroso afán la imagen de Tayta Pancho y lo ponía sobre un cajón de madera labrada, para que no se deteriore en el trayecto y llegue impoluto e impotente  al Molino,  El Prado, La Huanchilla, Agua Blanca, Niepos, La Florida,  Oyotún, Cayaltí y a veces hasta el mismo Chiclayo. Lo mismo hacía con el pequeño altar que el mismo había hecho  para darle mayor solemnidad a las misas y rezos que realizaba en  cada caserío o casa donde era requerido. Para completar la faena en los cinco burros restantes cargaba  ollas, cántaros, tiestos y  payancas  para venderlo o cambiarlo por papas, cereales o los incomparables quesos aguablanquinos. Antes de abandonar el umbral de su puerta, santiguábase varias veces y pedía al Señor que ilumine su camino. Estando por Quindén, no sentía ni hambre ni cansancio a pesar de tener los pies lastrados y las tripas silvando, porque  cuando lo llamaban para almorzar, simplemente decía: "muchas gracias, hermanos, guardad para mi regreso" y seguía imperturbable arreando sus despreocupados burros. El fiambre que traía consigo ni lo tocaba. No se hacía problemas ni por el tiempo ni por el paso excesivamente parsimonioso de los jumentos, al contrario, como que se daba un descanso, los dejaba comer todo el pasto fresco que encontraban en la vera del  camino.

Cuando Vicente Arribasplata se demoraba mucho en traer al Tayta Pancho, los piadosos  aguablanquinos en ruidosas caravanas, precedidos  de una fe inquebrantable, verdadera devoción cristiana y  vestidos de ponchos azargados y sombreros de palma,   montaban  en sus mejores corceles  e  iban a traerlo en procesión desde la misma Mangallpa. Por todo el trayecto se reventaban docenas  de cohetes, daban vivas atronadoras  y  se bebían copiosas  copichuelas de huashpay y anisado,  para amortiguar el cansancio  por esa travesía inmensa de San Miguel a Agua Blanca.
Lo colocaban cuidadosamnete en sus andas, suplicandole que que les de fuerzas para llegar a su destino, porque el camino era largo y azaroso. El Tayta Pancho medía 1,70 de estatura, vestía una tunica marrón, amarrado con un grueso cordon en la cintura  y su rostro lozano y ceremonial, estaba coronado de abigarradas y renegridas  barbas.

-¿Quién fue el verdadero San Francisco de Asís? Veamos. Fue un santo que nacio en el año 1182 en la región de Umbría, en Italia. Era  hijo de un  rico mercader, quién, enterado de su mal proceder, lo reprendió duramente por vender sus telas para restaurar el templo del pueblo y haberle mermado su riqueza.
Tiempo después, él mismo  fue ante su padre y renunció a su herencia. Se despojó de su  ropa y le devolvió el dinero que recaudó  por la  venta de las telas. Abandonó el boato, la tranquilidad económica  y  el lujo que el hogar le deparaba, para vivir en la mas absoluta pobreza. En honor a él  los seguidores de su  orden se hicieron llamar  franciscanos. El papa Inocencio III aprobó su vida religiosa y lo nombró diácono para predicar los santos evangelios. Su congregación cristiana tuvo presencia en Italia Francia y España. Además, predicó en Siria y Egipto.
Murío en Asis en el año 1226 en la misería total y absoluta, aquejado por muchas enfermedades, es eso si, acompañado del ferviente y desinteresado apoyo de todos sus seguidores-.

Al atardecer ya estaba hollando El Molino, era recibdo calurosamente y cuando el sol se enterraba  por el oeste haciendo arder las nubes, dejaba  Quindén y hacía su arribo al caserío El Prado. Aquí se alojaban en la casa de Domingo Solís. Primero, descargaba con sumo cuidado al Tayta Pancho y lo ponía en su altar, luego hacía lo mismo con los ornamentos, las velasy los cirios. 
Con las vasijas de barro para que no despostillen o se rompan, hacía otro tanto.
Don Domingo Solís y otros pueblerinos sabedores de su llegada, siempre lo esperaban con las ollas llenas de comida. Aquí empezaban las fiestas en su honor. Otras veces lo agazajaban con un humeante caldo de chochoca con gallina, unas maribas humeantes y arenosas con su tajada de queso al costado y el infaltable rocoto con huacatay. Para no sufrir con sus eructos insoportables -de los que ya conocía de antemano-, hacía preparar agua de chancuas  bien caliente. Esta es la última conversación que tuvieron. 
Vicente Arribasplata le contaba gustoso y emocionado a la vez, de la particular generosidad de los aguablanquinos para con él y el Tayta Pancho: que eran muy alegres, bromistas, bailarines, desprendidos y hospitalarios como nadie de estas tierras. Y muy orgullosos, también.
-Así pues, oiga don Vicente: Don Clemente Espinoza, Noé Cabanillas, Emilio Espinoza, Artidoro Cóndor, Irene Bardales...esa gente es muy generosa, que bien que llegues a buenas manos.
-No me puedo quejar de ellos, son excelentes cristianos. Aunque ese  Artidoro es un fisgón del carajo, a la media vuelta ya le ha puesto apodo hasta a mis  borricos. Además, él no participa de los rezos, mas está  predispuesto para el convite, el trago y el baile, medio incrédulo lo veo al jijuna, jajajaja. Oiga, eso si  véalo y escúchelo cuando toca la concertina, una delicia, caramba. Parece el mas feliz de todos, jajajaja.
-No le hagas caso. Para mi tío Artidoro la vida es una fiesta, jajajaja. Ni sus hijos se han salvado de sus finas ironías. Con los aguablanquinos se ha esmerado mucho y casi a todos les ha puesto su apodo. Por ejemplo, estos solo algunos de los motes que se les ha chantado: pesa leche, testigo falso, vende prójimo, ushun, juguete de satanás, buey doncel, patas de antara, anagarilla, gato en cumbrera, shucaque, calluste, carne blanca, cancha fría, caldo de shingo, muerto lavao, araca fiambre... y esos son solo para muestra un botón.
-Bueno...vamos a descansar don Vicente, mañana muy temprano tomamos el caldo verde y usted seguirá  rumbo a su destino y yo me voy a uncir a mis barrozos.
- Si claro,  buenas noches, hasta mañana, amigo.
Al despuntar el alba se levantó para enjalmar a los burros y acomodar todo su cargamento y poner al Tayta Pancho a buen recaudo para llegar ileso hasta su destino final. Tomaron el caldo verde a eso de las 7 de la mañana, Vicente Arribasplata estaba exultante  porque pasando el Rio de Los dos Brazos, empezaba para él, la cosecha de papas, los quesos y las limosnas. Hasta los rebuznos de sus  burros  le sabían  mas emocionantes.
Todos aquellos que querían honrarlo y asi recibir a manos llenas las bendiciones del Tayta Pancho, tenían que hacerlo traer a sus hogares para rezarle, orarle y ofrendarle sus plegarias. Le celebraraban ruidosas fiestas en su honor, de esa manera, se aseguraban que sus futuras cosechas sean generosas,  los niños nazcan sanitos y sus animales se tripliquen en los años por venir. Después de las misas de rigor, se servía comida en abundancia. La gallinas guisadas, los cuyes fritos, las cecinas de venado, los estofados de carnero y de res, eran hechos con esmero,  pulcritud,   servidos con mucho gusto y filantropía. A la entrada de las casas, junto a las tranqueras de los caminos,  botaban las plumas, la lana, las cerdas y el pelo de los animales sacrificados en honor del santo itinerante. Era una manera silenciosa de decirle a los que recorrían estos caminos que en casa se había comido carne y de la mejor.
Luego venían el baile y el trago en abundancia hasta donde el cuerpo  resista. Esa era la rutina de Vicente Arribasplata por muchos años, claro, con algunas diferencias en cada viaje que emprendía: iba de casa en casa, de pueblo en pueblo llevando el mensaje del catolicismo, comiendo muy bien, afianzando las creencias religiosas de los pobladores y asegurándose  las limosnas.

De esta manera es como los hombres, mujeres y niños  afianzaron su fe en Dios y en Cristo: primero rendían culto al Tayta Pancho, luego este fue remplazado por la santísima y milagrosa Cruz de La Huanchilla, a la que los naturales de estas tierras comenzaron a rendirle culto y devoción desde que fue encontrada por don Benicio  Salazar en el año 1,931 o quizás 8 años antes. Y esta noticia lo sumió en inmenso pesar a don Vicente Arribasplata, porque supo que desde desde año,  nunca mas iría ni vendrian los generosos aguablanquinos por el Tayta Pancho.
Hoy, Agua Blanca y otros distritos  circundantes han sido tomados por diferentes sectas religiosas, unas mas consevadoras que otras; por lo tanto, la santísima Cruz de La Huanchilla ha visto mermado sus feligreses casi hasta la extinción. Ya no se acostumbra como en años anteriores a sacarla en procesión, porque nadie quiere poner los hombros bajo sus pesadas andas. Eso si, la fiesta del 20 de agosto que se instituyó en su honor, seguirá siendo el pretexto y referente tradicional para que cientos de aguablanquinos regresen a su tierra y disfruten de todas actividades programadas para homeneajaer a la cruz. 
Como colofón de esta historia les contaré que un antiguo creyente y entusiasta devoto de La Santisíma Cruz de Huanchilla, se atrevió a sacarla  en procesión ayudado por otros devotos  pensando que iba a tener el reelevo de otros feligreses como en años anterioires, y no fue asi. Nadie se atrevió a socorrerlos en los momentos que el peso de la cruz iba acabando con sus alicaídas fuerzas y clamó desde el fondo de su corazón: ¡¡¡ayuden hermanos, ayuden por el amor de Dios, ayuden!!!. Nadie escuchó sus exclamaciones, pero el insistió: ¡¡¡ayuden incrédulos, ayuden, la cruz los bendecirá!!!. Lo miraban de reojo y mas taimados que nunca. Estuvo a punto de bociferar las peores vituperaciones que se hayan escuchado jamás contra los indiferentes de esta plaza, pero la reverencia por la cruz lo dulcificó.
Como pudieron, diéronse media vuelta y la Santisima Cruz de La Huanchilla fue regresada a su altar.








sábado, 18 de noviembre de 2017

VIAJE REAL Y ONÍRICO A MI TIERRA. (Noviembre, 2017)

Llegar al terminal terrestre de Fiori y dejar esta Lima indiferente, salvaje e intolerante, es de por si, un gran alivio para mi  alma en llamas y mi  corazón insuflado de tanto desamor. Intento releer a Shakespeare, pero es en vano: los jaladores pregonan a gritos  el precio de los pasajes  y la buena performance de los  buses que nos llevarán a nuestro destino. Los vendedores ambulantes hacen lo suyo: se turnan para vender desde alitas broster, hasta gaseosas, cargadores de celular, caramelos.  Tengo la oportunidad de  cruzarme con venezolanos que han huido de la pavorosa situación económica que, día a día, devora a ese rico país, vendiendo sus arepas. Ante este tráfago incesante de  bultos y apurados pasajeros, hago uso del  WhatsApp y el Messenger para  despedirme de mis amigos y a otros les pido esperarme en Chepén y Agua Blanca, respectivamente. El pasajero que iba a ir a mi costado, llega,  me escruta con la mirada -parece reconocerme- y me comenta en su inconfundible dejo norteño: oiga,  en cuanto tiempo estaremos salieeendo. Le respondo de manera casi maquinal, porque casi nunca acostumbro hablar con personas desconocidas. Hasta que por fin comienza a rugir el motor de la mole de fierro que nos llevará  hasta  Chepén, a donde llegaremos después de  10 horas de viaje y de ahí, haré el trasbordo para mi querida  Agua Blanca.

El bus va sorteando las calles angostas de San Martín de Porres e ingresa a la panamericana norte, y en los monitores ya se pueden ver esas horrorosas películas donde la violencia y la sangre es el común denominador. Ancón y Pasamayo van quedando atrás, ya son como las 10 de la noche, después de dejar Chancay y su largo desierto, me quedo dormido pero  antes me emociono porque dentro de unas horas estaré en mi patria chiquita, disfrutando de la  belleza de sus paisajes y su clima saludable. Me voy quedando dormido pensando en el amor de mi vida y lo grandioso que sería si mi madre me estuviera esperando en la casita que algún día fue nuestra,  aún, sin haberle avisado de mi visita. Imposible, digo. Ella ya está muerta, murió hace 8 años. ¿Cómo podría estar esperándome? Eso es ir contra las leyes de la vida y de la muerte. No puedo contra el dolor, mis ojitos se enjugan de lágrimas. Duermo.
Me despierto en  Chimbote y vuelvo a dormir. A las 6 de la mañana estando ya en Trujillo, se alboroza mi corazón. Y yo con el. Dentro de dos horas mas estaré arribando a Chepén: tierra entrañable de amigos sinceros, comida exquisita, conocida y reconocida como La perla del Norte.
Pasando Trujillo retomamos la conversación con el pasajero de mi costado. Efectivamente me había reconocido pero, tomando sus precauciones para no quemarse, me preguntó si me quedaba en Chepén y yo lo dije que no, que me iba para Agua Blanca. Me miró y me preguntó que me apellidaba y yo le dije: Cóndor, porque es el apellido de una de las familias mas tradicionales de mi tierra.
Tú eres Jaime Malca Cóndor, -me dijo- sin inmutarse. Te reconocí cuando subí. Y bueno la conversación recaló en que él era Lucho Valdivieso, natural de Lambayeque, vivía en Chile y yo le dije que si lo recordaba porque lo tenía agregado a mi Facebook y el era un asiduo difusor de la música ecuatoriana. Tenía referencias de mi tierra y estaba emparentado con la Familia Alayo Gamarra de Pueblo Libre, encantado -le dije- los conozco a ellos. Coincidencias de la vida, pues.
Bajé en Chepén al rededor de las 8 de la mañana, previa foto de rigor con don Lucho Vladivieso, y en mi mente se agolparon los recuerdos de mi paso por la Gran Unidad Carlos Gutierréz Noriega,  sus brillantes profesores y mis  condiscípulos.
Un dolor de invierno me sobrecogió cuando recordé que mis abuelitos y mi hermanito  descansan eternamente en el cementerio municipal de Chepén. Es muy difícil arrancar a Chepén de mi corazón: por todo lo amado, sufrido, trabajado... en fin, por todo lo vivido  en mi juventud. Tengo ahí a uno de mis mejores amigos con quien hemos  probado los sinsabores de la pobreza y la desesperanza, y que siempre me está esperando con su corazón en ambas  manos. La certeza de nuestra amistad sincera y verdadera,  florece día a día. Como si estuviera pasando  lista, lo diré: Blas Villalobos Oscar Jesús. Él, es.  Agrego a otro gran amigo, también: Celis Vásquez Hernán.

En Chepén se han arraigado muchos cajamarquinos, trayendo consigo sus costumbres, su laboriosidad,  música  y  gastronomía. Por la Gónzales Cáceda, muy cerca de La Cuchilla,  tomo un sabroso caldo verde, compro el  periódico, converso con algunos paisanos y luego subo a la coaster que me llevará indefectiblemente hasta Agua Blanca.

Pasando Talambo comienzan a sonar los acordes de ciertas canciones de Cajamarca, una de ellas me parece titularse: "Cárcel por un pito" de un tal Martín Vera Paredes. Una canción que además de ser simplona, tiene un  contenido absolutamente machista y retrógrado, pero que no es precisamente la razón por la cual ese cantante se va a la cárcel sino, porque  mató a balazos a su mujer. Coherencia? eso no se pida, pues?. En otras canciones de San Marcos, de verdad, los violines rozan el corazón. Avanzamos  por la carretera pedregosa de la Pampa Larga, un poco mas allá, el rondín  de Saúl Coba Lozano  hace recordar a la música de nuestros ancestros, pues utilizaban este instrumento musical para acompañar sus  serenatas que, orgullosos, ofrendaban con el sombrero a la pedrada. Iba abstríado, recordando mis días de infancia y, en la hilera de asientos del lado izquierdo como compañera de viaje, iba mi prima Victoria Lingán,  a la que no había reconocido. Han sido 30 años que nos hemos dejado de ver. Y solo nuestra coincidencia en un retaurant de la plaza de armas de Agua Blanca y a iniciativa de ella, lo pude reconocer, un abrazo absolutamente sincero selló nuestro reencuentro después de casi tres décadas sin vernos.

La coaster tenía buen estado de conservación y gracias a la pericia del conductor, iba confiado en que en unas tres horas mas estaré en mi tierra. Fuimos dejando atrás La Casa Blanca, Chamán, Mirador y cuando la carretera trepa un poco hacia la cordillera, se puede apreciar al río Chamán con sus aguas cristalinas y su lecho alfombrado de verdes y grandes espinos. En  los espacios fértiles del valle abundan los arboles frutales, las chacras de maíz cuyas tonalidades de color fluctúan entre verde y amarillo, nos confirman cuanto falta cosecharlos. Sobre las piedras y las laderas incandescentes de los cerros, los  viejos y empedernidos cactus  resisten a diario las ráfagas ardientes del sol implacable del norte del Perú. Poco a poco el flanco izquierdo de la cordillera va ascendiendo y ya se puede ver en todo su esplendor el Cerro Perol, mas arriba, rozando el cielo y ante nuestros ojos, el  majestuoso y aliabierto Cerro Quillón nos va dando la bienvenida. Luego pasamos  Pueblo Nuevo y San Gregorio.

Por la travesía de Minís el olor a eucaliptos, los hermosos lirios rojos, el  anaranjado y rojo de las flores de los geranios y el verdor de algunos queñuales, anuncian la pronta llegada a mi tierra.
Hasta que por fin llegamos al  cruce de Ubidí, y mirando a la derecha  el Cerro Minís se ve amarillento, filoso y piramidal. De  aquí hasta la entrada al pueblo la carretera ha sido hecha hiriendo la montaña,  removiendo tierra granulosa  y  rompiendo rocas enormes. Para el lado de la calzada,  un profundo  abismo estremece mi masa muscular y me hace recordar que por aquí,  es  por donde se desbanrrancó un camión y murieron prematuramente varios amigos y familiares.
Frondosos alizales y enhiestos eucaliptos a la entrada del pueblo, nos anuncian que ya estamos en  Agua Blanca. Bailan mis ojos por tener el privilegio de ver a mi querida tierra, inigualablemente bella, después de tanto tiempo. Mirar el azul de su cielo sin igual,  contemplar sus horizontes, extasiarme con su panorama espectacular y sentir el cariño de su gente, me hace inmensamente un ser feliz. Mi trajinado corazón, palpita musicalmente. Desando mi pasado por sus ríos, quebradas, bosques, pampas, avenidas, calles y caminos. La escuela y el  colegio con muchos años de historia, deben guardar para siempre mi voz, mi canto, mis alegrías, tristezas y  esperanzas, pienso. La voz, el talante y los sinceros consejos de mis profesores, me parece volverlos a escuchar.. Siento que no debí irme nunca de Agua Blanca y así no sentiría   tantisima nostalgia, cada vez   que regreso a esta tierra donde mis ojos pardos vieron la luz de este mundo.

El cielo aguablanquino está nublado parcialmente:  se filtran algunos rayos  de sol  por donde el cielo está despejado y nos recibe un aguacero  moribundo, que no altera para nada los quehaceres de los hombres y mujeres de esta tierra.
Cae la tarde y con ella llega el crepúsculo, las nubes que cuando llegamos mostrábanse grises y amenazantes,  parecen arder al rojo vivo, mientras el sol se hunde tras la testa del Quillón. Antes, los últimos rayos del atardecer embellecen las cúpulas de la iglesia principal  pintada de azul celeste. Después de tomar unas copas de huashpay para amortiguar el frío de noviembre y  comprobar su mala calidad, me voy a dormir, no sin antes tomar un nutritivo caldo de gallina gracias a la generosidad de mis primos Quiroz- Diaz.
Noche y silencio absoluto  sobrecoge mi corazón de hombre citadino. Duermo.
Me despierto como a eso de las 2 y 40 de la mañana y vuelvo a dormir, a duras penas.

Antes que reviente el alba, sueño, si, sueño con mi madre.

"Me había bajado en el pueblo y me iba caminando a ver a mi madre que no lo había visto hace muchísimo tiempo. Caminaba sin sentir cansancio, emocionado, palpando y oliendo  las hojas de los árboles, creyendo que mi madre no tendría  porque saber que yo estaba llegando. Era muy de mañana y me había levantado al despuntar la aurora. Al cruzar el bosque que reverdece antes de  mi casa, sentía que los pálpitos de mi corazón retumbaban en mi pecho. Cuando llegué a la acequia de agua que surca la carretera y de  donde se ve mi casa, para sorpresa mía, mi madre estaba sentada en el balcón mirando directamente a la carretera, parecía esperarme.
-Que raro -dije- mi madre casi nunca se sienta ahí. El Percal y el Choloque, nuestros perros mas fieles e inolvidables, lo flanqueaban felices y acezantes, La Paquita dormía plácidamente en su regazo. Caminé emocionado, abrí la tranca y vienen a mi encuentro mis queridos perros que se enrriedan en mis piernas, mientras tanto, la Paquita nos miraba temerosa de la esquina de la casa. Yo abrazo con toda  mis fuerzas a mi madre y beso tiernamente sus mejillas y su frente.
-Mamá, -le digo- a quien esperas? Me mira mas amorosa que  nunca... con una bondad infinita.
-A ti -me dice-
-A mi? le respondo, sorprendido.
-Si -me dice- Me quedo casi petrificado. Siento que mi madre me ama con todo el amor del mundo.
-Como sabías que iba a venir, mas aun, a esta hora, mamá?
Me miró a los ojos y su mirada dejaba traslucir un amor uterino, infinito.
-Hijito,  una madre presiente el día y la hora que llegará su hijo amado.
- Pero...
- Si hijo. Anoche soñé que venías a esta hora. Venías muy triste, hijo. De tus ojos llovian granizadas de lágrimas: ¿te pasa algo? ¿estás enfermo? ¿qué te duele, hijo mío?
Y yo para calmarla -le digo- no,  mamá, no me pasa nada.
-Tampoco me mientas, una madre también presiente cuando su hijo está sufriendo, cuando esta con hambre. Me abraza anonadada, siento que su corazón solloza y hace un esfuerzo para no verla llorar. Al indagar por mi padre, oigo que en su voz serena hay un poco de reproche y no poca   resignación: ¡¡¡ay hijito, ese hombre como siempre arreando reses y  caballos viejos al camal de Pacanga!!!
Le pregunto por mi Lolo y mi mamá Adela.
-Arriba en su casa,  están. Ya vienen para almorzar. Se algrarán mucho de verte. Seguro que van querer llevarte para que lo abrigues, porque tu Lolo dice que eres un brasa, jajajaja.
-Ahhhh, ya mamita, está bien. Me iré aunque sea una noche para acompañarlos.
-Claro -me responde-
Nos sentamos en el comedor y me sirve un desayuno generoso para compensar todas mis ausencias en su mesa. Había servido tamales, caldo verde, café árabe, bizcochos, harina con manteca, quesillo, curcula con rocoto y papas frescas arrancadas recién del vientre de la tierra. En realidad, mas parece un almuerzo.  Conversamos, nos reímos, recordamos a la familia, los amigos, mis travesuras etc, etc, etc. Estoy terminando de dar cuenta de este inolvidable desayuno y mi madre sale y me dice: ya vengo, Toñito.
Conforme se aleja de mi, su piel resplandece mas y su vestido, también. Se pierde entre los arbustos y ya no lo puedo ver".
Me despierto sobresaltado, pero me tranquilizo cuando me doy cuenta que estoy en los brazos de mi tierra.  Siéntome libre, como purificado, pero la tristeza inveterada se apodera otra vez de mi.
El cantar de las avecillas termina con mi somnolencia, y yo  trato de recordar de la manera mas fidedigna  posible, el sueño con  mi madre.
Amanece.
Después de recorrer los parajes de mi  tierra, enrrumbo hacía Lives, no sin antes hacer unas tomas y cantar unas canciones en Pueblo Libre. En el Empalme tuve el privilegio de contemplar cara a cara al coloso Cóndorcuna. La moto avanza raudamente por la carretera del Mal Paso y mirar esos abismos infernales, me produce un vértigo de los mil demonios, así que evito en lo posible, volver a mirarlos.
Pasamos sigilosos Los pilares y luego llegamos  a la hermosa planicie de Lives al atardecer, contemplo extasiado el cerro Las Ventanas, me invitan un mejor huashpay y unos bizcochos que para que les cuento. Ceno y a consecuencia del insoportable cansancio, duermo plácidamente en el Hotel Lives y mi primo Elvis Quiroz es el que me ha dado estadía,  pan y cariño por estos lugares. Después de tomar desayuno, subo a la combi y Challay es el encargado de llevarnos a mi y otros pasajeros hacia la costa.
En las cálidas tierras de Santa Ana, Marampampa, Ambudú, El Guayo, La Compuerta, Platanar y Quindén, los árboles frutales como los mangos, paltos, pacayes, ciruelos y  plátanos, están con sus frutos tomando color y van camino al paladar. Las aguas silenciosas y esmeraldas del río Payac, hacen reverdecer los arrozales, tambíen. Las ramas de los mangos, espinos, carrizales y molles entoldan la carretera hasta antes de llegar a Quindén. El rio  Payac antes de unirse al rio Magdalena, corre paralelo a la carretera que desemboca en Quindén. Los enormes  cerros que están a la derecha estan cubiertos de arbustos secos y reverdecerán en el invierno que esta po llegar.  Ingresamos a la carretera asfaltada que une Cajamarca con la Panamericana Norte, y nos encontramos con caravanas de camiones y cisternas que llevan los productos químicos y los combustibles a las minas de Cajamarca. Velozmente pasamos la represa de Gallito Ciego, mirando de reojo su inmensidad y sus agua turbias. Llegamos a Ciudad de Dios y luego a Chepén, cansado por el viaje almuerzo un ceviche mixto y un  estofado de pato con arroz blanco y yucas, inigualables.
He dejado los Andes apacibles y estoy inmerso otra vez en este vaivén incesante de mototaxis, autos, camiones, triciclos y motos, pero esto es muy poco comparado con Lima y su locura de vivir. Otra vez añoro el panorama inigualable de Agua Blanca. Extraño como prisionero mirar la luna, el sol, los luceros y las estrellas de mi tierra.  Volveré.



RECOMIENDO VER ESTAS FOTOS DE NUESTRA QUERIDA TIERRA.
 (Créditos: Víctor Hernández García).