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domingo, 11 de febrero de 2018

CÓMO NO AMARTE. (Poema XIX)

Cómo no amarte...
Si tú has derrotado a todas mis bestias negras.
Si has podado los cardos de mi alma.
Cómo no amarte...
Si le has dado en la sien a mis  martirios;
y en tus ojos espejea mi alma enamorada.

Cómo no besarte...
Si en tus labios encontré la miel hebrea.
Cómo no abrazarte...
Si al sentirse, nuestros cuerpos se gemelan.
Cómo no adorarte...
Si los cristos de mi alma rien a tu ritmo;
y las estrellas de Los Andes me guian a tus labios.

Cómo no buscarte...
Si tu voz extingue el llanto,
cuando las tristezas se astillan en mi pecho.
Cómo no llamarte...
Si contigo conocí el amor y la dicha planetaria.
Cómo no esperarte...
Si en mis noches retintas, tus pupilas fogonean mi pasión al rojo vivo.

En tu sonrisa he descubierto amor mío,
el Edén que me iba a ser esquivo;
y por tus besos han huido para siempre:
el dolor, la rutina y el desdén
que por días, años y varios siglos,
reposaban en mi vida como duros pedernales.

viernes, 9 de febrero de 2018

COLEGIO NACIONAL MIXTO AGUA BLANCA. (Profesores y palomillas,1982)

La creación del colegio nacional mixto "AGUA BLANCA" fue el sueño y la máxima aspiración de muchos aguablanquinos para que sus hijos  ya no tengan que ir a San Gregorio o Chepén para continuar con sus estudios secundarios. Porque lo iban a tener lejos y resultaba muy  oneroso  llevarlos a estudiar a colegios lejanos.. Así que ante la falta de recursos económicos, con Saúl Cóndor Medina a la cabeza, comenzaron a construirlo  y para ello, todos los comarcanos tenían que dar su aporte económico, o en todo caso, descontar con  mano de obra, adobes, cemento, yeso, madera, clavos, arena, paja de ichu. Etc, etc, etc. La calamina de eternit lo donó el ejemplar hijo pradino Don Ovidio Rodas Solís.
Estando lista la infraestructura, se hicieron los trámites para traer a  los profesores. En esas circunstancias llegan: MARCO AURELIO VIGO ORTIZ, WILSON QUIROZ CADENILLAS, MANUEL MORALES y EVER NEY ARRIBASPLATA.
De todos ellos, el hombre que mas inspiraba miedo y respeto era Marco Aurelio Vigo Ortiz: un mulato enorme de hablar claro y por antonomasia, profesor de Lengua y Literatura; Manuel Morales era profesor de Filosofía; Wilson Quiroz Cadenillas de Historia y Geografía; Ever Ney Arribasplata de matemática. Brillantes todos y profundos conocedores de sus especialidades.

-Todo iba bien hasta que a un grupo de estudiantes  que habían aprendido muy bien el gusto por las melopeas y palomilladas en los colegios de Chepén, la disciplina que impuso Marco Vigo les supo a chicharron de cebo. Y decidieron mas atrabiliarios y  locos que nunca, advertirle al novato profesor que no estaban dispuestos a cumplir sus exigencias y así lo hicieron. Eran matreros en sus andanzas y bordeaban los 20 años. Al amparo de la noche oscura, en la parte superior del portón por donde se ingresaba al colegio, escribieron con tiza blanca y con mayúsculas:" AQUÍ SE AMANSAN LEONES". Listo.

Al día siguiente, ante tamaña ofensa, Marco Vigo se sintió desgajado por una jauría de feroces leones africanos y en plena formación y después de entonar las vibrantes notas del Himno Nacional, emplazó de manera solemne y furibunda a todo el alumnado. No estaba dispuesto a permitir que se quebrante el orden,  la ley  y  la disciplina que tenía que regir en el colegio.
 A voz en cuello, retrucó.
"Alumnos: estoy aquí para hacer cumplir lo que ordena el reglamento y las buenas costumbres. Y ustedes para acatar y no quebrantarlos. La educación viene de casa y aquí se reafirma. Si pretenden arredrarme con letreros de tiza, se equivocan. No voy a permitir que se abaldone a mis colegas y a mí, tan solo por querer imponer la disciplina y los buenos modales. No les tengo miedo: miedo tienen los cuyes cuando sienten a su verdugo pásandole el cuchillo por el cuello, o las gallinas cuando al caer la noche vienen a robarlas los guayguash. No me acobarda sus letreritos ni sus decires alaraquientos. Y si, es cierto, si queréis compararme con un león, mil veces prefiero ser león que una dócil ovejita y un cernícalo antes que polluelo que va piando tras de la gallina.
La educación cambia, la cultura transforma y enrriquece, pero les digo algo mas y como lo esbozó Albert Einstein: "Solo Dios y los imbéciles no cambian". Cambien para que sean mejores, cambien para cambiar el mundo, cambien para que la humanidad sea superior y no que sus agrafias miedos y su falta de sindérisis les jueguen una mala pasada en la vida.
No me van doblegar cons sus fanfarronerías, no me van a hacer sucumbir ante el dolo y la indsiciplina, no se equivoquen. Entendidooo? Silencio sepulcral en el estudiantado. En sus manos está ser hombres libres o esclavos irredentos de sus prejuicios.
Ya lo saben. Averiguaré quién ha sido capaz de escribir esas amenazas contra este grupo de profesores que han venido acá para hacerles comprender, ver,  entender y prepararles para las peripecias de la vida. O sino, quédense con su manera aldeana y simplista de ver el mundo".
Los culpables esbozaron una risita taimada y cómplice, los inocentes estaban tranquilos y circunspectos. 
¡¡¡Atenciiónnn!!!.

- Wilson Quiroz Cadenillas era un profesor serio y prolijo en sus exposiciones de Historia. Quimboso al caminar, y cuando escribía en la pizarra, de un momento a otro, se apoyaba en el talón de su pie derecho e inmediatamente volteaba y clavaba el cuchillo de su mirada en el aula para si efectivamente estaban atentos a sus clases.

- Ever Ney Arribasplata era el mas carismático y allegado a los alumnos. Su gran performance como arquero de fútbol le había granjeado prontamente el aprecio del alumnado. Casi nunca estaba preocupado, triste o molesto; tenía la sonrisa a flor de labios. Un gran profesor. Entrañable, también.

-Manuel Morales. Brillante profesor de Filosofía y un ateo a carta cabal. Un lujo para las mentes esclarecidas. Hablaba de materialismo y también  de la  evolución según Charles Darwin. Arremetía sin piedad contra los creacionistas, los combatía desde la superioridad cultural y cosmopolita que le confería sus conocimientos filosóficos. Platón, Sócrates, Aristóteles, erán también sus referentes para dar a entender la evolución de la filosofía. Nombraba a los pirrónicos, epicúreos, estoicos, nihilistas, existencialistas, en fin.  Nadie como él vino a cuestionar las creencias religiosas en este pueblo que hacía muchísimos años tenía una ferviente devoción por la Santísima Cruz de La Huanchilla.

"Dios no existe" fue una de sus hachazos verbales que profirió un día. Dios es creación del hombre: ya sea por miedo o por cosas inexplicables desde el punto de vista científico. Dicen que creó la tierra,  pero se olvidó de América que solo pudo ser conocida por los avances de la ciencia. Y solo 16 siglos después, los barbudos españoles y sus curas cómplices y tan ladrones como ellos, nos trajeron el mensaje del cristianismo. Estos buenos crisrianos, -es solo un decir- robaban, mataban, esclavizaban, esquilmaban,  mataban en nombre de Jehová. ¿Será correcto lo que hicieron los conquistadores en nombre del creador de Europa y la olvidada América ...?
¿Y los indios?  Defendió a los indios con fervor animal.  Pues ellos, espetó,  no habían hecho mas que adorar a algunas de las creaciones del mismo Dios: el inti, la serpiente, el jaguar, los apus  y asi sucesivamente. Idólatras eran todos, carajo!!!
Aterró a sus alumnos. ¿Como este simple mortal, preguntaron, era capaz de negar la existencia de Jehová de los ejércitos? Por la tarde los alumnos le dijeron a sus padres que el profesor de Filosofía dice que Dios no existe, que a Dios lo ha creado el hombre y no al revés como lo dicen las santas escrituras. ¡¡¡ Señor de los cielos!!!, exclamaban  juntando sus manitas en dirección al cielo.  No conforme con eso, se osó y como nadie lo había hecho hasta aquel entonces, habló de educación sexual. Casi habló de lo subliminal de los  orgasmos, su pudor de hombre de mundo lo impidió.
Se desató los cuchicheos, el asombro, luego la estupefacción. Se convocó a reunión de padres de familia y allí fue acusado de blasfemo, hereje, impúdico y de querer trastocar de un solo tajo las creencias arraigadas por años de como debería casarse los hombres y mujeres de esta tierra. Los famosos pedidos de concierto, pues. Donde los padres arreglaban los matrimonios con anterioridad y a espaldas de la atracción, el deseo y la pasión.  Los novios recién se conocían como pareja la misma noche del matrimonio. Prohibido que un indio o un cholo se case con una blanquiñosa, inmediatamente le hacían recordar que erea un "limpia mundo" osea un gallinazo. "A esos lo han juntados como animalitos", decían los viejos que habían pasado igual trance. Otras veces cuando la férrea oposición de la familia se hacía evidente, sencillamente al caer la noche se robaban las parejas. 
Fue echado sin miramientos del puesto de profesor de Filosofía. Una desgracia para las mentes librepensadoras de ayer,  hoy y siempre. 

-Fué en estos tiempos que Virgilio Flores guitarra en mano y voz potente, hacía tamborear los corazones de las adolescentes  cuando cantaba mas despabilado y loco que nunca, las canciones de Leo Dan, Leonardo Favio y Roberto Carlos. "Un millón de amigos", era una de sus favoritas. Por esos días también con la guitarra de Wilman Hernnández Suárez y  Wildor Acuña Alayo Jaime Malca Cóndor empezó a cantar sus primeras huaynos en las actividades artísticas del colegio. El profesor Alejandro Ortiz Vela deslumbró a todos con una pintura inspirada en el pueblo de Agua Blanca, nunca antes artista alguno había trazado en el óleo  las características amarillentas y rosáceas que en ese momento tenía el pueblo. Otro shilico que se ganó el respeto y cariño  fue el profesor César Quispe Lozano. Su carácter recio y su pasión por el fútbol lo hicieron merecedor de la merced y el aprecio de los pobladores. Por esos días también se marchó de este pueblo el profesor Willam Ramirez, un tipo aviangrado y energúmeno a mas no poder, ejerció una violencia brutal contra todos aquellos infelices alumnos que no comprendían sus clases. Celso Huatay lo  hizo temblar en toda su inmensidad corpórea, cuando lo conminó a los golpes por haber masacrado a reglazos a uno de sus amados y desventurados hijos.

La acritud con que Marco Vigo había defendido su autoridad y disciplina habían surtido el efecto disuasivo  y de alguna manera había regresado la normalidad al colegio.
La dieta alimenticia en esta parte del Perú está basada en carbohidratos. Carnes y frutas mayormente se comía  una vez al año. Pero aquí hubo un hombre llamado Leonidas Malca Becerra autoproclamado como el dios de la Quinua y repetidor constante de una frase que lo hizo célebre: "solo Dios esta mas alto que yo". Así decía, mas aún, cuando las cervezas que por miles pedía, hacía efecto en su corazón generoso, hábil y su esclarecido  cerebro. Lector doble y empedernido de La Biblia, Yo visité Ganímedes y Los secretos de la Gran Pirámide. Él era quién   mensualmente o a veces cada 15 días, mataba borregos y chanchos para comercializar su carne. Pero eran muy pocos los que se daban el lujo de comprarla.
Así que se desató una epidemia del robo de  gallinas y cuyes por obra y gracia de muchos palomillas. Estos animalitos de corral criados con muchísimo  esmero, terminaban en sabrosos estofados e irresistibles picantes de cuy.
La cosa no quedó ahí. Sino que terminaron involucrando al incorruptible Marco Vigo. Una pena.
Todas las personas afectados corrían al juez de paz para asentar la demanda y castigar a los culpables, pero, tambien para poder recuperar sus animalitos de corral o por lo menos ser resarcidos en su valor.
Los palomillas también hacían su trabajo: interceptaban a las afectadas y le decían: 
-A dónde se va tiiíta? La respuesta era lacónica en todos ellas.
-Voy a denunciar que me han robado mis gallinitas, mis cuycitos.
- No se vaya tiita .  Sus hijos y sobrinos han comido ricaso, chupándose los dedos todavía.
- Que va a ser hijito? Esos desgraciados de mis hijos  robando y comiendo mis animalitos? Dónde se ha visto eso? Ya estará cerca el fin del mundo. 
A otra señora le contaron lo siguiente.
-Pero todas sus gallinas no lo hemos comido tía, a dos lo comió el Terrarume.
-Como que no lo han comido todas? Ni que el Terrarume sea zorro o cristiano para que coma gallinas.
- Tía, mientras lavabamos las gallinas el agua nos quitó a dos y las llevó para adentro por el derrumbe.
- Está bien que haya sido así. Sinvergüenzas, jjjjjjjj.
Mientras preparaban e iban llegando los animalitos, tomaban harto cañazo. Por eso cuando un palomilla entraba con el gallo debajo del poncho un parroquiano le increpó: 
-Oe, ese es mi gallo, di.
-No primito- Ese gallo le hemos robado a don Aníbal. Al siguiente día  se levantó  al amanecer para echar de menos a su gallo y al acercarse sigilosamente al gallinero no lo vio. En ese momento sintió que su gallo cantaba lleno de rabia y tristeza en sus intestinos.





martes, 23 de enero de 2018

AMOR MUERTO. (Poema XVIII)

Cuantas ganas de decir:  ¡te amo!
De tirarte el corazón en un suspiro.
Pero te encuentro callada y distante
flotando como luna por el orbe.
Cuanto quiero que mis versos 
hoy se  hermanen
en ramos de geranios rojos y rosados
para que lleguen intactos a tu pecho
y purpuren un ratito, tu desteñido corazón.
Más al  atardecer,  me desmorono
en ruinas de amor incierto
y redundante.
Porque este gran amor puro y verdadero,
asi como fue, lo es y hubiese sido,
jamás debió de morir de esta manera.

lunes, 18 de diciembre de 2017

¨EL TAYTA PANCHO" (El santo itinerante de Mangallpa)


Vicente Arribasplata Carhuatanta era natural del caserío de Mangallpa, un lugar muy pintoresco,  reconocido y afamado porque  gracias a la arcilla especial de sus tierras, se fabrican  ollas, cántaros, tiestos y  payancas  que son muy requeridos  por las familias de todos los pueblos vecinos; ya que preparar la sacta con  carausho  en ollas de barro; reposar  el agua  en  cántaros oscuros ; tostar el trigo, la cebada, el café y las cachangas en los tiestos, o hervir  la chicha colorada en sus payancas, es otra cosa, pues.
Era de baja estatura, blanquiñoso, alardeaba de sus orejas desproporcionadas, su sonrisa era suave y con su voz de gorrión, convencía a todos de las bondades y milagros del Tayta Pancho. Presumía que su santo era mas milagroso que cualquier otro, porque hacía comer juntos a todas las suegras y yernos que no se quieren ver ni en pelea de perros;  siempre y  cuando haya fiesta y el  hambre mate.
Vicente Arribasplata apenas era un adolescente cuando  su madre acicateada por los reproches de los vecinos y los sermones oportunos del presbítero Rosalino Romero, lo acompañó para que aprenda lo del misal, el credo,  las bienaventuranzas y aleluyas  y  reciba con conocimiento de causa,  las bondades que conlleva ser una oveja obediente de Dios. Después que fue familiarizado con los ritos y propósitos de todos los sacramentos en  la antigua iglesia de Mangallpa,  el cura Tiburcio Izquierdo vertió agua bendita sobre su cabeza y le dijo: "te bautizo en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo". Acariciándole la frente le insistió con voz paternal y ademanes  ceremoniosos: hijo mío, los otros sacramentos os los recibireís religiosamente en los años venideros, con respeto irrestricto a nuestras tradiciones católicas y  no te olvides jamás de hacer conocer a todos los hombres de la tierra, el propósito de nuestro señor Jesucristo. Has lo que en su momento hizo Saulo de Tarso, el apóstol de los gentiles.
Es así como el joven fue creciendo y consecuente con  su fe católica, cumplió con todos los sacramentos que manda el catolicismo a todos sus acólitos. E hizo mucho más: sabedor que en varios caseríos de la provincia de San Miguel aún no tenían santo ni cruz  para adorar, por su propia cuenta y a lomo  de  asno les llevó la imagen sagrada de San Francisco de Asís  y el mensaje del catolicismo. En la provincia de San Miguel compraba las velas, los cirios y amortajaba con amoroso afán la imagen de Tayta Pancho y lo ponía sobre un cajón de madera labrada, para que no se deteriore en el trayecto y llegue impoluto e impotente  al Molino,  El Prado, La Huanchilla, Agua Blanca, Niepos, La Florida,  Oyotún, Cayaltí y a veces hasta el mismo Chiclayo. Lo mismo hacía con el pequeño altar que el mismo había hecho  para darle mayor solemnidad a las misas y rezos que realizaba en  cada caserío o casa donde era requerido. Para completar la faena en los cinco burros restantes cargaba  ollas, cántaros, tiestos y  payancas  para venderlo o cambiarlo por papas, cereales o los incomparables quesos aguablanquinos. Antes de abandonar el umbral de su puerta, santiguábase varias veces y pedía al Señor que ilumine su camino. Estando por Quindén, no sentía ni hambre ni cansancio a pesar de tener los pies lastrados y las tripas silvando, porque  cuando lo llamaban para almorzar, simplemente decía: "muchas gracias, hermanos, guardad para mi regreso" y seguía imperturbable arreando sus despreocupados burros. El fiambre que traía consigo ni lo tocaba. No se hacía problemas ni por el tiempo ni por el paso excesivamente parsimonioso de los jumentos, al contrario, como que se daba un descanso, los dejaba comer todo el pasto fresco que encontraban en la vera del  camino.

Cuando Vicente Arribasplata se demoraba mucho en traer al Tayta Pancho, los piadosos  aguablanquinos en ruidosas caravanas, precedidos  de una fe inquebrantable, verdadera devoción cristiana y  vestidos de ponchos azargados y sombreros de palma,   montaban  en sus mejores corceles  e  iban a traerlo en procesión desde la misma Mangallpa. Por todo el trayecto se reventaban docenas  de cohetes, daban vivas atronadoras  y  se bebían copiosas  copichuelas de huashpay y anisado,  para amortiguar el cansancio  por esa travesía inmensa de San Miguel a Agua Blanca.
Lo colocaban cuidadosamnete en sus andas, suplicandole que que les de fuerzas para llegar a su destino, porque el camino era largo y azaroso. El Tayta Pancho medía 1,70 de estatura, vestía una tunica marrón, amarrado con un grueso cordon en la cintura  y su rostro lozano y ceremonial, estaba coronado de abigarradas y renegridas  barbas.

-¿Quién fue el verdadero San Francisco de Asís? Veamos. Fue un santo que nacio en el año 1182 en la región de Umbría, en Italia. Era  hijo de un  rico mercader, quién, enterado de su mal proceder, lo reprendió duramente por vender sus telas para restaurar el templo del pueblo y haberle mermado su riqueza.
Tiempo después, él mismo  fue ante su padre y renunció a su herencia. Se despojó de su  ropa y le devolvió el dinero que recaudó  por la  venta de las telas. Abandonó el boato, la tranquilidad económica  y  el lujo que el hogar le deparaba, para vivir en la mas absoluta pobreza. En honor a él  los seguidores de su  orden se hicieron llamar  franciscanos. El papa Inocencio III aprobó su vida religiosa y lo nombró diácono para predicar los santos evangelios. Su congregación cristiana tuvo presencia en Italia Francia y España. Además, predicó en Siria y Egipto.
Murío en Asis en el año 1226 en la misería total y absoluta, aquejado por muchas enfermedades, es eso si, acompañado del ferviente y desinteresado apoyo de todos sus seguidores-.

Al atardecer ya estaba hollando El Molino, era recibdo calurosamente y cuando el sol se enterraba  por el oeste haciendo arder las nubes, dejaba  Quindén y hacía su arribo al caserío El Prado. Aquí se alojaban en la casa de Domingo Solís. Primero, descargaba con sumo cuidado al Tayta Pancho y lo ponía en su altar, luego hacía lo mismo con los ornamentos, las velasy los cirios. 
Con las vasijas de barro para que no despostillen o se rompan, hacía otro tanto.
Don Domingo Solís y otros pueblerinos sabedores de su llegada, siempre lo esperaban con las ollas llenas de comida. Aquí empezaban las fiestas en su honor. Otras veces lo agazajaban con un humeante caldo de chochoca con gallina, unas maribas humeantes y arenosas con su tajada de queso al costado y el infaltable rocoto con huacatay. Para no sufrir con sus eructos insoportables -de los que ya conocía de antemano-, hacía preparar agua de chancuas  bien caliente. Esta es la última conversación que tuvieron. 
Vicente Arribasplata le contaba gustoso y emocionado a la vez, de la particular generosidad de los aguablanquinos para con él y el Tayta Pancho: que eran muy alegres, bromistas, bailarines, desprendidos y hospitalarios como nadie de estas tierras. Y muy orgullosos, también.
-Así pues, oiga don Vicente: Don Clemente Espinoza, Noé Cabanillas, Emilio Espinoza, Artidoro Cóndor, Irene Bardales...esa gente es muy generosa, que bien que llegues a buenas manos.
-No me puedo quejar de ellos, son excelentes cristianos. Aunque ese  Artidoro es un fisgón del carajo, a la media vuelta ya le ha puesto apodo hasta a mis  borricos. Además, él no participa de los rezos, mas está  predispuesto para el convite, el trago y el baile, medio incrédulo lo veo al jijuna, jajajaja. Oiga, eso si  véalo y escúchelo cuando toca la concertina, una delicia, caramba. Parece el mas feliz de todos, jajajaja.
-No le hagas caso. Para mi tío Artidoro la vida es una fiesta, jajajaja. Ni sus hijos se han salvado de sus finas ironías. Con los aguablanquinos se ha esmerado mucho y casi a todos les ha puesto su apodo. Por ejemplo, estos solo algunos de los motes que se les ha chantado: pesa leche, testigo falso, vende prójimo, ushun, juguete de satanás, buey doncel, patas de antara, anagarilla, gato en cumbrera, shucaque, calluste, carne blanca, cancha fría, caldo de shingo, muerto lavao, araca fiambre... y esos son solo para muestra un botón.
-Bueno...vamos a descansar don Vicente, mañana muy temprano tomamos el caldo verde y usted seguirá  rumbo a su destino y yo me voy a uncir a mis barrozos.
- Si claro,  buenas noches, hasta mañana, amigo.
Al despuntar el alba se levantó para enjalmar a los burros y acomodar todo su cargamento y poner al Tayta Pancho a buen recaudo para llegar ileso hasta su destino final. Tomaron el caldo verde a eso de las 7 de la mañana, Vicente Arribasplata estaba exultante  porque pasando el Rio de Los dos Brazos, empezaba para él, la cosecha de papas, los quesos y las limosnas. Hasta los rebuznos de sus  burros  le sabían  mas emocionantes.
Todos aquellos que querían honrarlo y asi recibir a manos llenas las bendiciones del Tayta Pancho, tenían que hacerlo traer a sus hogares para rezarle, orarle y ofrendarle sus plegarias. Le celebraraban ruidosas fiestas en su honor, de esa manera, se aseguraban que sus futuras cosechas sean generosas,  los niños nazcan sanitos y sus animales se tripliquen en los años por venir. Después de las misas de rigor, se servía comida en abundancia. La gallinas guisadas, los cuyes fritos, las cecinas de venado, los estofados de carnero y de res, eran hechos con esmero,  pulcritud,   servidos con mucho gusto y filantropía. A la entrada de las casas, junto a las tranqueras de los caminos,  botaban las plumas, la lana, las cerdas y el pelo de los animales sacrificados en honor del santo itinerante. Era una manera silenciosa de decirle a los que recorrían estos caminos que en casa se había comido carne y de la mejor.
Luego venían el baile y el trago en abundancia hasta donde el cuerpo  resista. Esa era la rutina de Vicente Arribasplata por muchos años, claro, con algunas diferencias en cada viaje que emprendía: iba de casa en casa, de pueblo en pueblo llevando el mensaje del catolicismo, comiendo muy bien, afianzando las creencias religiosas de los pobladores y asegurándose  las limosnas.

De esta manera es como los hombres, mujeres y niños  afianzaron su fe en Dios y en Cristo: primero rendían culto al Tayta Pancho, luego este fue remplazado por la santísima y milagrosa Cruz de La Huanchilla, a la que los naturales de estas tierras comenzaron a rendirle culto y devoción desde que fue encontrada por don Benicio  Salazar en el año 1,931 o quizás 8 años antes. Y esta noticia lo sumió en inmenso pesar a don Vicente Arribasplata, porque supo que desde desde año,  nunca mas iría ni vendrian los generosos aguablanquinos por el Tayta Pancho.
Hoy, Agua Blanca y otros distritos  circundantes han sido tomados por diferentes sectas religiosas, unas mas consevadoras que otras; por lo tanto, la santísima Cruz de La Huanchilla ha visto mermado sus feligreses casi hasta la extinción. Ya no se acostumbra como en años anteriores a sacarla en procesión, porque nadie quiere poner los hombros bajo sus pesadas andas. Eso si, la fiesta del 20 de agosto que se instituyó en su honor, seguirá siendo el pretexto y referente tradicional para que cientos de aguablanquinos regresen a su tierra y disfruten de todas actividades programadas para homeneajaer a la cruz. 
Como colofón de esta historia les contaré que un antiguo creyente y entusiasta devoto de La Santisíma Cruz de Huanchilla, se atrevió a sacarla  en procesión ayudado por otros devotos  pensando que iba a tener el reelevo de otros feligreses como en años anterioires, y no fue asi. Nadie se atrevió a socorrerlos en los momentos que el peso de la cruz iba acabando con sus alicaídas fuerzas y clamó desde el fondo de su corazón: ¡¡¡ayuden hermanos, ayuden por el amor de Dios, ayuden!!!. Nadie escuchó sus exclamaciones, pero el insistió: ¡¡¡ayuden incrédulos, ayuden, la cruz los bendecirá!!!. Lo miraban de reojo y mas taimados que nunca. Estuvo a punto de bociferar las peores vituperaciones que se hayan escuchado jamás contra los indiferentes de esta plaza, pero la reverencia por la cruz lo dulcificó.
Como pudieron, diéronse media vuelta y la Santisima Cruz de La Huanchilla fue regresada a su altar.








sábado, 18 de noviembre de 2017

VIAJE REAL Y ONÍRICO A MI TIERRA. (Noviembre, 2017)

Llegar al terminal terrestre de Fiori y dejar esta Lima indiferente, salvaje e intolerante, es de por si, un gran alivio para mi  alma en llamas y mi  corazón insuflado de tanto desamor. Intento releer a Shakespeare, pero es en vano: los jaladores pregonan a gritos  el precio de los pasajes  y la buena performance de los  buses que nos llevarán a nuestro destino. Los vendedores ambulantes hacen lo suyo: se turnan para vender desde alitas broster, hasta gaseosas, cargadores de celular, caramelos.  Tengo la oportunidad de  cruzarme con venezolanos que han huido de la pavorosa situación económica que, día a día, devora a ese rico país, vendiendo sus arepas. Ante este tráfago incesante de  bultos y apurados pasajeros, hago uso del  WhatsApp y el Messenger para  despedirme de mis amigos y a otros les pido esperarme en Chepén y Agua Blanca, respectivamente. El pasajero que iba a ir a mi costado, llega,  me escruta con la mirada -parece reconocerme- y me comenta en su inconfundible dejo norteño: oiga,  en cuanto tiempo estaremos salieeendo. Le respondo de manera casi maquinal, porque casi nunca acostumbro hablar con personas desconocidas. Hasta que por fin comienza a rugir el motor de la mole de fierro que nos llevará  hasta  Chepén, a donde llegaremos después de  10 horas de viaje y de ahí, haré el trasbordo para mi querida  Agua Blanca.

El bus va sorteando las calles angostas de San Martín de Porres e ingresa a la panamericana norte, y en los monitores ya se pueden ver esas horrorosas películas donde la violencia y la sangre es el común denominador. Ancón y Pasamayo van quedando atrás, ya son como las 10 de la noche, después de dejar Chancay y su largo desierto, me quedo dormido pero  antes me emociono porque dentro de unas horas estaré en mi patria chiquita, disfrutando de la  belleza de sus paisajes y su clima saludable. Me voy quedando dormido pensando en el amor de mi vida y lo grandioso que sería si mi madre me estuviera esperando en la casita que algún día fue nuestra,  aún, sin haberle avisado de mi visita. Imposible, digo. Ella ya está muerta, murió hace 8 años. ¿Cómo podría estar esperándome? Eso es ir contra las leyes de la vida y de la muerte. No puedo contra el dolor, mis ojitos se enjugan de lágrimas. Duermo.
Me despierto en  Chimbote y vuelvo a dormir. A las 6 de la mañana estando ya en Trujillo, se alboroza mi corazón. Y yo con el. Dentro de dos horas mas estaré arribando a Chepén: tierra entrañable de amigos sinceros, comida exquisita, conocida y reconocida como La perla del Norte.
Pasando Trujillo retomamos la conversación con el pasajero de mi costado. Efectivamente me había reconocido pero, tomando sus precauciones para no quemarse, me preguntó si me quedaba en Chepén y yo lo dije que no, que me iba para Agua Blanca. Me miró y me preguntó que me apellidaba y yo le dije: Cóndor, porque es el apellido de una de las familias mas tradicionales de mi tierra.
Tú eres Jaime Malca Cóndor, -me dijo- sin inmutarse. Te reconocí cuando subí. Y bueno la conversación recaló en que él era Lucho Valdivieso, natural de Lambayeque, vivía en Chile y yo le dije que si lo recordaba porque lo tenía agregado a mi Facebook y el era un asiduo difusor de la música ecuatoriana. Tenía referencias de mi tierra y estaba emparentado con la Familia Alayo Gamarra de Pueblo Libre, encantado -le dije- los conozco a ellos. Coincidencias de la vida, pues.
Bajé en Chepén al rededor de las 8 de la mañana, previa foto de rigor con don Lucho Vladivieso, y en mi mente se agolparon los recuerdos de mi paso por la Gran Unidad Carlos Gutierréz Noriega,  sus brillantes profesores y mis  condiscípulos.
Un dolor de invierno me sobrecogió cuando recordé que mis abuelitos y mi hermanito  descansan eternamente en el cementerio municipal de Chepén. Es muy difícil arrancar a Chepén de mi corazón: por todo lo amado, sufrido, trabajado... en fin, por todo lo vivido  en mi juventud. Tengo ahí a uno de mis mejores amigos con quien hemos  probado los sinsabores de la pobreza y la desesperanza, y que siempre me está esperando con su corazón en ambas  manos. La certeza de nuestra amistad sincera y verdadera,  florece día a día. Como si estuviera pasando  lista, lo diré: Blas Villalobos Oscar Jesús. Él, es.  Agrego a otro gran amigo, también: Celis Vásquez Hernán.

En Chepén se han arraigado muchos cajamarquinos, trayendo consigo sus costumbres, su laboriosidad,  música  y  gastronomía. Por la Gónzales Cáceda, muy cerca de La Cuchilla,  tomo un sabroso caldo verde, compro el  periódico, converso con algunos paisanos y luego subo a la coaster que me llevará indefectiblemente hasta Agua Blanca.

Pasando Talambo comienzan a sonar los acordes de ciertas canciones de Cajamarca, una de ellas me parece titularse: "Cárcel por un pito" de un tal Martín Vera Paredes. Una canción que además de ser simplona, tiene un  contenido absolutamente machista y retrógrado, pero que no es precisamente la razón por la cual ese cantante se va a la cárcel sino, porque  mató a balazos a su mujer. Coherencia? eso no se pida, pues?. En otras canciones de San Marcos, de verdad, los violines rozan el corazón. Avanzamos  por la carretera pedregosa de la Pampa Larga, un poco mas allá, el rondín  de Saúl Coba Lozano  hace recordar a la música de nuestros ancestros, pues utilizaban este instrumento musical para acompañar sus  serenatas que, orgullosos, ofrendaban con el sombrero a la pedrada. Iba abstríado, recordando mis días de infancia y, en la hilera de asientos del lado izquierdo como compañera de viaje, iba mi prima Victoria Lingán,  a la que no había reconocido. Han sido 30 años que nos hemos dejado de ver. Y solo nuestra coincidencia en un retaurant de la plaza de armas de Agua Blanca y a iniciativa de ella, lo pude reconocer, un abrazo absolutamente sincero selló nuestro reencuentro después de casi tres décadas sin vernos.

La coaster tenía buen estado de conservación y gracias a la pericia del conductor, iba confiado en que en unas tres horas mas estaré en mi tierra. Fuimos dejando atrás La Casa Blanca, Chamán, Mirador y cuando la carretera trepa un poco hacia la cordillera, se puede apreciar al río Chamán con sus aguas cristalinas y su lecho alfombrado de verdes y grandes espinos. En  los espacios fértiles del valle abundan los arboles frutales, las chacras de maíz cuyas tonalidades de color fluctúan entre verde y amarillo, nos confirman cuanto falta cosecharlos. Sobre las piedras y las laderas incandescentes de los cerros, los  viejos y empedernidos cactus  resisten a diario las ráfagas ardientes del sol implacable del norte del Perú. Poco a poco el flanco izquierdo de la cordillera va ascendiendo y ya se puede ver en todo su esplendor el Cerro Perol, mas arriba, rozando el cielo y ante nuestros ojos, el  majestuoso y aliabierto Cerro Quillón nos va dando la bienvenida. Luego pasamos  Pueblo Nuevo y San Gregorio.

Por la travesía de Minís el olor a eucaliptos, los hermosos lirios rojos, el  anaranjado y rojo de las flores de los geranios y el verdor de algunos queñuales, anuncian la pronta llegada a mi tierra.
Hasta que por fin llegamos al  cruce de Ubidí, y mirando a la derecha  el Cerro Minís se ve amarillento, filoso y piramidal. De  aquí hasta la entrada al pueblo la carretera ha sido hecha hiriendo la montaña,  removiendo tierra granulosa  y  rompiendo rocas enormes. Para el lado de la calzada,  un profundo  abismo estremece mi masa muscular y me hace recordar que por aquí,  es  por donde se desbanrrancó un camión y murieron prematuramente varios amigos y familiares.
Frondosos alizales y enhiestos eucaliptos a la entrada del pueblo, nos anuncian que ya estamos en  Agua Blanca. Bailan mis ojos por tener el privilegio de ver a mi querida tierra, inigualablemente bella, después de tanto tiempo. Mirar el azul de su cielo sin igual,  contemplar sus horizontes, extasiarme con su panorama espectacular y sentir el cariño de su gente, me hace inmensamente un ser feliz. Mi trajinado corazón, palpita musicalmente. Desando mi pasado por sus ríos, quebradas, bosques, pampas, avenidas, calles y caminos. La escuela y el  colegio con muchos años de historia, deben guardar para siempre mi voz, mi canto, mis alegrías, tristezas y  esperanzas, pienso. La voz, el talante y los sinceros consejos de mis profesores, me parece volverlos a escuchar.. Siento que no debí irme nunca de Agua Blanca y así no sentiría   tantisima nostalgia, cada vez   que regreso a esta tierra donde mis ojos pardos vieron la luz de este mundo.

El cielo aguablanquino está nublado parcialmente:  se filtran algunos rayos  de sol  por donde el cielo está despejado y nos recibe un aguacero  moribundo, que no altera para nada los quehaceres de los hombres y mujeres de esta tierra.
Cae la tarde y con ella llega el crepúsculo, las nubes que cuando llegamos mostrábanse grises y amenazantes,  parecen arder al rojo vivo, mientras el sol se hunde tras la testa del Quillón. Antes, los últimos rayos del atardecer embellecen las cúpulas de la iglesia principal  pintada de azul celeste. Después de tomar unas copas de huashpay para amortiguar el frío de noviembre y  comprobar su mala calidad, me voy a dormir, no sin antes tomar un nutritivo caldo de gallina gracias a la generosidad de mis primos Quiroz- Diaz.
Noche y silencio absoluto  sobrecoge mi corazón de hombre citadino. Duermo.
Me despierto como a eso de las 2 y 40 de la mañana y vuelvo a dormir, a duras penas.

Antes que reviente el alba, sueño, si, sueño con mi madre.

"Me había bajado en el pueblo y me iba caminando a ver a mi madre que no lo había visto hace muchísimo tiempo. Caminaba sin sentir cansancio, emocionado, palpando y oliendo  las hojas de los árboles, creyendo que mi madre no tendría  porque saber que yo estaba llegando. Era muy de mañana y me había levantado al despuntar la aurora. Al cruzar el bosque que reverdece antes de  mi casa, sentía que los pálpitos de mi corazón retumbaban en mi pecho. Cuando llegué a la acequia de agua que surca la carretera y de  donde se ve mi casa, para sorpresa mía, mi madre estaba sentada en el balcón mirando directamente a la carretera, parecía esperarme.
-Que raro -dije- mi madre casi nunca se sienta ahí. El Percal y el Choloque, nuestros perros mas fieles e inolvidables, lo flanqueaban felices y acezantes, La Paquita dormía plácidamente en su regazo. Caminé emocionado, abrí la tranca y vienen a mi encuentro mis queridos perros que se enrriedan en mis piernas, mientras tanto, la Paquita nos miraba temerosa de la esquina de la casa. Yo abrazo con toda  mis fuerzas a mi madre y beso tiernamente sus mejillas y su frente.
-Mamá, -le digo- a quien esperas? Me mira mas amorosa que  nunca... con una bondad infinita.
-A ti -me dice-
-A mi? le respondo, sorprendido.
-Si -me dice- Me quedo casi petrificado. Siento que mi madre me ama con todo el amor del mundo.
-Como sabías que iba a venir, mas aun, a esta hora, mamá?
Me miró a los ojos y su mirada dejaba traslucir un amor uterino, infinito.
-Hijito,  una madre presiente el día y la hora que llegará su hijo amado.
- Pero...
- Si hijo. Anoche soñé que venías a esta hora. Venías muy triste, hijo. De tus ojos llovian granizadas de lágrimas: ¿te pasa algo? ¿estás enfermo? ¿qué te duele, hijo mío?
Y yo para calmarla -le digo- no,  mamá, no me pasa nada.
-Tampoco me mientas, una madre también presiente cuando su hijo está sufriendo, cuando esta con hambre. Me abraza anonadada, siento que su corazón solloza y hace un esfuerzo para no verla llorar. Al indagar por mi padre, oigo que en su voz serena hay un poco de reproche y no poca   resignación: ¡¡¡ay hijito, ese hombre como siempre arreando reses y  caballos viejos al camal de Pacanga!!!
Le pregunto por mi Lolo y mi mamá Adela.
-Arriba en su casa,  están. Ya vienen para almorzar. Se algrarán mucho de verte. Seguro que van querer llevarte para que lo abrigues, porque tu Lolo dice que eres un brasa, jajajaja.
-Ahhhh, ya mamita, está bien. Me iré aunque sea una noche para acompañarlos.
-Claro -me responde-
Nos sentamos en el comedor y me sirve un desayuno generoso para compensar todas mis ausencias en su mesa. Había servido tamales, caldo verde, café árabe, bizcochos, harina con manteca, quesillo, curcula con rocoto y papas frescas arrancadas recién del vientre de la tierra. En realidad, mas parece un almuerzo.  Conversamos, nos reímos, recordamos a la familia, los amigos, mis travesuras etc, etc, etc. Estoy terminando de dar cuenta de este inolvidable desayuno y mi madre sale y me dice: ya vengo, Toñito.
Conforme se aleja de mi, su piel resplandece mas y su vestido, también. Se pierde entre los arbustos y ya no lo puedo ver".
Me despierto sobresaltado, pero me tranquilizo cuando me doy cuenta que estoy en los brazos de mi tierra.  Siéntome libre, como purificado, pero la tristeza inveterada se apodera otra vez de mi.
El cantar de las avecillas termina con mi somnolencia, y yo  trato de recordar de la manera mas fidedigna  posible, el sueño con  mi madre.
Amanece.
Después de recorrer los parajes de mi  tierra, enrrumbo hacía Lives, no sin antes hacer unas tomas y cantar unas canciones en Pueblo Libre. En el Empalme tuve el privilegio de contemplar cara a cara al coloso Cóndorcuna. La moto avanza raudamente por la carretera del Mal Paso y mirar esos abismos infernales, me produce un vértigo de los mil demonios, así que evito en lo posible, volver a mirarlos.
Pasamos sigilosos Los pilares y luego llegamos  a la hermosa planicie de Lives al atardecer, contemplo extasiado el cerro Las Ventanas, me invitan un mejor huashpay y unos bizcochos que para que les cuento. Ceno y a consecuencia del insoportable cansancio, duermo plácidamente en el Hotel Lives y mi primo Elvis Quiroz es el que me ha dado estadía,  pan y cariño por estos lugares. Después de tomar desayuno, subo a la combi y Challay es el encargado de llevarnos a mi y otros pasajeros hacia la costa.
En las cálidas tierras de Santa Ana, Marampampa, Ambudú, El Guayo, La Compuerta, Platanar y Quindén, los árboles frutales como los mangos, paltos, pacayes, ciruelos y  plátanos, están con sus frutos tomando color y van camino al paladar. Las aguas silenciosas y esmeraldas del río Payac, hacen reverdecer los arrozales, tambíen. Las ramas de los mangos, espinos, carrizales y molles entoldan la carretera hasta antes de llegar a Quindén. El rio  Payac antes de unirse al rio Magdalena, corre paralelo a la carretera que desemboca en Quindén. Los enormes  cerros que están a la derecha estan cubiertos de arbustos secos y reverdecerán en el invierno que esta po llegar.  Ingresamos a la carretera asfaltada que une Cajamarca con la Panamericana Norte, y nos encontramos con caravanas de camiones y cisternas que llevan los productos químicos y los combustibles a las minas de Cajamarca. Velozmente pasamos la represa de Gallito Ciego, mirando de reojo su inmensidad y sus agua turbias. Llegamos a Ciudad de Dios y luego a Chepén, cansado por el viaje almuerzo un ceviche mixto y un  estofado de pato con arroz blanco y yucas, inigualables.
He dejado los Andes apacibles y estoy inmerso otra vez en este vaivén incesante de mototaxis, autos, camiones, triciclos y motos, pero esto es muy poco comparado con Lima y su locura de vivir. Otra vez añoro el panorama inigualable de Agua Blanca. Extraño como prisionero mirar la luna, el sol, los luceros y las estrellas de mi tierra.  Volveré.



RECOMIENDO VER ESTAS FOTOS DE NUESTRA QUERIDA TIERRA.
 (Créditos: Víctor Hernández García).
















domingo, 22 de octubre de 2017

EL JUGUETE DE SATANÁS.(Historia)

Fue hijo de Orlando Rojas y nieto de alguien que nunca llegó a conocer ni menos  saber su nombre. Su apego por el trago era conocido y celebrado por muchos; bastaba unas cuantas copas de licor  y se  despabilaba en un  bromista de antología y buscapleitos sin remedio: se llamaba  Augusto Rojas Marín.
Ya venido en años, abrumado quizás por los sentimientos de culpa  y  miedo a cashparse en el infierno, decidió seguir a Cristo. Pero fueron vanos sus intentos,  falló  cuantas veces pudo y  cada vez que regresaba al redil, no dudaba imitar a  Pedro  y  volver mas solícito que nunca a las andadas. Verdad inobjetable.
Su madre era una mujercita frágil, callada,  juiciosa como nadie y generosa cristiana con todos sus semejantes y, cada vez que había oportunidad, siempre le recalcaba que debería ser un hombre de bien: que no sea avaro,  hipócrita,  calumniador,  ladrón o asesino. Si Augusto se dignaba a escucharlo un poquito mas, le recalcaba: no riegues de hijos la tierra si no te vas a desvelar por darle amor, salud y educación. No odies nunca:  el odio pudre el corazón; aún cuando te infamen, hijo. Y sabes por qué? Porque  el odio hace  muy infeliz al que aborrece. No mates a nadie, porque matar envilece a  la civilización. No seas jamas  infiel y por nada del mundo persistas  en seguir tomando la leche de satanás. O sea, la cerveza. Al joven Augusto en el fondo, le importaba muy poco tomar  en cerio las filipicas de su madre. Renegaba.
Para congraciarse con  ella después de ordeñar las vacas y tomar el desayuno, lo acompañaba a la iglesia para oír misa y de alguna manera, expiar sus pecados reiterativos. Impostado.

Se pasaba la vida de fiesta en fiesta, en peleas irrelevantes y reconciliaciones falaces, cultivaba en su corazón rencores absurdos,  se revolvía los sesos elucubrando ideas alucinantes, no sabía de lealtades y  a sus propios amigos los mandaba a apostrofar con sus incondicionales, era un  mitómano sin escrúpulos, taimado como nadie, irresponsable sin perdón, canalla sin remordimientos.  A veces decía la verdad pero inmediatamente se desdecía, se casaba y se divorciaba de manera fulminante, iba regando sus hijos por el mundo, incontables eran sus  caídas y también sus renacimientos inútiles. Se arrogó virtudes ajenas sin el menor atisbo de culpabilidad. Así se pasó la vida, haciendo lo que quería y sin responsabilizarse por sus actos  ni por nadie, se moría por llegar a la cumbre pero solo desandaba en el valle. Nunca pudo encontrar el camino que lo conduzca a la estabilidad y tranquilidad espiritual. Jamás.

Cuentan que cuando se fue a la fiesta de San Miguel y había acabado con sus medios dinerarios, no dudó un solo segundo y aprovechando que la iglesia estaba vacía, sustrajo las joyas y todas las limosnas y se dio la gran vida quedándose una semana mas después de concluida la fiesta. El cura al enterarse de lo sucedido y sin saber quien era, a la hora que oficiaba la misa lo quemó vivo con sus imprecaciones, le extendió un pasaje sin regreso al mismísimo infierno y lo derritió vivo en el perol  ardiente de su indignación. Herejía.
Estaba capitulando la curda de ese día, cuando escuchó los murmullos de otros borrachos acerca del robo de las limosnas y las diatribas que se  había hecho merecedor por sacrílego y rufián. En silencio rió hasta orinarse en su pantalón y solo atinó a decir: "lo robé porque lo necesité: no tenía para comer ni para comprar un bebistrajo. En cambio el cura come bien y hasta bebe excelentes  vinos". 

Otra vez le dijeron que había trabajo en la mina para todos los que estaban bajo la influencia de esta,  se fue a presentarse siendo admitido de inmediato. Trabajó como nunca en los páramos andinos de San Miguel, pero las cantinas lo llamaban a grito pelado y cuando le tocó descanso se fue de juerga, acabo todos su salario mensual y volvió a casa mas acojudado que nunca.
Su padre al verlo calandraco y desganado, le ordenó uncir la yunta para preparar la chacra y sembrar las papas porque ya venía el invierno. Laboró todo el día, mientras tanto, urdía en su torcida mente la manera de llevar la yunta a la feria agropecuaria de Chilete  y venderla al mejor postor. Esperó las seis de la tarde  y con la complicidad del anochecer, en lugar de llevar a los bueyes a pastar, tomó la carretera que lleva al sur, anduvo toda la noche y no paró hasta llegar a su destino. A las 7 de la mañana en punto llegó a la feria y  lo vendió en seis mil soles. Durante treinta días y treinta noches con pequeños intervalos de sueño, se dedicó al trago y a enamorar como desquiciado. Acabado el dinero, volvió cejijunto a la plaza de toros y a los mismos con quién había hecho el negocio de su vida, le sacó un adelanto diciéndoles que en tres días traería otra yunta para venderles. Le dieron 500 soles y de regreso a casa en un arranque de inusitado desprendimiento, le entregó ese poco dinero a su madre. Su padre ya anciano y muy enfermo por esos días, no tuvo fuerzas para reprocharle su mal proceder.  Despilfarro.

La cosecha de papas fue abundante como los peces bíblicos . Su padre le confió nuevamente que vaya a vender la cosecha con cuzados y todo a la provincia de Chepén, y para ello, contrataron 3 camiones Dodge300. Enrrumbó mas feliz y eufórico que nunca: porque Chepén era un imán para el placer y el desenfreno con sus buenas picanterías y las mujeres libertinas que había en ellas, le aseguraban días de intensa barraganía. La venta le fue de maravillas y a eso de las seis de la tarde estaba con los costaslillos llenos de plata, y después del duchazo de rigor, comenzó el desenfreno al que siempre estuvo acostumbrado. Durante 7 días se dedicó al trago, al buen comer, a los placeres carnales y a recibir y disfrutar de los falsos elogios y la salamería mas descarada de los amigos de ocasión. Ordenaba preparar patos y cabritos enteros para congraciarse con todos. Cuando las parejas pasaban a brazos de otros parroquianos, bailaba solito "La Medallita", una canción emblemática del Cuarteto Continental muy de moda por esos días. Cuando se dio cuenta que solo contaba con unos pocos cobres en el bolsillo, decidió regresar a casa; aún así, compró algunas frutas y esos panes chepenanos conocidos como marraquetas para tener con que llegar a casa. Migajas.

Al verlo llegar todo despabilado y con la cara de yo no fui, su padre se arrepintió de haberle confiado una vez mas sus negocios.  Su decepción fue mas grande que nunca. Imperdonable.
- A ver cuanto de plata traes? -le dijo- su padre.
- Casi nada viejo el preció de la papa está por los suelos.
- Por los suelos habrás terminado tú de tanto trago y baile que has disfrutado. Tú me crees ingenuo o qué? Todo lo has despilfarrado, hijo, todo. Eres esclavo de tus deseos e irresponsabilidades, has sido vencido por el vicio y embrutecido por la leche de satanás.
- Ante apabullante certeza, solo le quedo bajar la mirada. Fingir.
- Hubiese querido sentirme orgulloso de ti, pero no. ¿Cómo siendo mi propio hijo puedes robarme lo que es mio y terminar gastando todo en inmundas fiestas? Sabes? Mientras mas envejezco, mas dinero necesito para mis aflicciones, pero tú lo estas acabando todo...

Por esos días se celebraba la fiesta patronal en centro poblado de Taulís  y Augusto Rojas no tenía ni para comer un chumbeque, menos para gargantear la espumosa leche de satanás. A las 5 de la madrugada de la víspera, se sintió comido por los gusanos y se puso de muy  mal humor. Se levantó atolondrado,  carraspeó fuerte,  encimó  a su padre y le conminó a que tenía que darle dinero para ir a la fiesta.
-Viejo - le dijo- un poco salamero. Necesito de tu generosidad, quiero ir a la fiesta.
-Eso hubieses pensado antes de mearlo la plata de la yunta en Chilete y la cosecha de papas en Chepén. O acaso me crees  la cornucopia?
Enrrojeció de cólera Augusto Rojas.
-Pero soy tu hijo, tú me engendraste... no me puedes negar...
Se repuso don Orlando Rojas y le dijo con voz grave y monótona.
-Hace mas de treinta años que  pago tus despilfarros y desvaríos y no solo a ti, ehhhh. También mantuve a tus hijos que jamás  reconociste, pagué tus estudios que no culminaste nunca, las cuentas que dejabas cuando te ibas de parranda por todos los pueblos de la provincia, tus matrimonios y tus divorcios infinitos -dime- ¿todavía tienes la pehuga de pedirme más? Hasta mi caballo me has quitado aprovechando que ya no puedo montar por mi aterosclerosis, eres una oveja descarriada, hijito. Eso eres. Sabes? Lo peor de un padre es asistir a la vida estúpida que lleva un  hijo y morirse contemplando con horror, que esa estupidez lo acompañará hasta la muerte.
Agustín  sintió la estocada verbal de su padre y se quedó contemplándolo un largo rato con un aire de compasión desconocida en él. Por primera vez vio a su padre arrinconado por una extraña tristeza, una tristeza que no lo había visto nunca, una tristeza que venía desde los confines de toda su vida.
Volvió a la carga. No para hacer falsas promesas, porque de estas estaba cansado su padre, sino para redituar sus latrocinios.
-Papá, dame solo unos cuantos soles nada mas, eso para ti es nada.
- No, -le dijo-por esta vez no, me harán falta para tener unos funerales decorosos.
-Jamás hablaste de muerte, no se que te pasa, viejo.
Orlando Rojas calló en todos los idiomas de la Torre de Babel.
Fue donde su madre y esta no le negó. Ella tampoco quiso hacerle el mínimo reproche.
Algo le decía su corazón, pero la leche de satanás sentía que se acababa en Taulís. Voló.
Al poco rato estaba disfrutando del jolgorio como siempre lo sabía hacer, a sus pies tenía una caja de botellas de la leche de satanás y brindaba con una alegría luciferina, desbordante, bailaba.
Mientras tanto, en casa su padre agonizaba y sufría ataques de grandes espasmos. Su anciana madre entraba en un pavoroso estado de  desesperación por no tener las fuerzas suficientes para reanimarlo, ni saber que hacer en esos momentos del adiós definitivo. En Taulís, la fiesta y la alegría pueblerina arreciaba como el aguacero de los inviernos. El tercer día de la fiesta con la resaca al rojo vivo, sintió una palmada en el omóplato derecho y una voz que lo llamaba por su nombre, al volver no había nadie. Escalofriante.
Se asustó un poco pero se recuperó luego  para seguir pidiendo y bebiendo como descocido. El décimo vaso de cerveza se sirvió cepillado pero lo sintió mas acerbo  y  pesado que nuca. "Que será -dijo- para sus adentros". Con el paso de las horas y por efecto del alcohol, poco a poco se le fue pasando todos los resquemores.
En casa, los ojos de su abnegada madre flotaban sobre manantiales de agua salada y ardiente: el dolor partía su corazón como arcilla mojada  luego que es azotada por ráfagas  solares. Ayudada por sus vecinos,  bañó y amortajó el cadáver y lo colocaron en el ataúd, mientras otros preparaban la capilla ardiente y prendían muchas velas.
Pasados los apuros funerarios, todos preguntaban por el hijo ausente y pendenciero: contestaban a una sola voz que no sabían nada de él. Mas tarde se enteraron que estaba en la fiesta de Taulís. Imperdonable.

A las 3 de la tarde de aquel fatídico jueves del mes de julio, Orlando Rojas fue cargado con respeto y unción por los vecinos y familiares rumbo al cementerio. Iban con paso cansino, llorosos, elogiando el buen proceder del difunto y  estaban mas que orgullosos de llevarlo en hombros para que descanse en su ultima morada. Augusto Rojas mientras subía la montaña de Taulís,  padecía los estragos de la leche de satanás  y cuando asomó por Alisopamapa, vio que de su casa salía el cortejo fúnebre con gente vestida de severo luto. Sintió que la punta cortadora de un arado le revolvía los intestinos. El remordimiento hizo lo suyo. Será el viejo? -decía-. Mi padre muerto? Imposible, si se quedó bien.
Corrió como loco y no paró hasta darles el alcance. Estando cerca, oyó el gemir doliente de su madre y de su pecho moteado de indiferencia, escapó un sollozo que aterró a todos.
- Pero alguien le espetó al caradura: ya no llores, ahora serás mas feliz.
Se le ennegreció el alma, eso parecía. Todas las miradas estaban cargadas de fieros reproches y maldiciones, solo su madre lloró un rato en sus brazos. Ya era demasiado tarde y sin tiempo para reivindicarse ante tanta ofensa, robo, ingratitud y desconsideración.
Ya en el cementerio, antes que el féretro descienda a los abismos de las tinieblas, alzó la voz para honrar con un discurso a su padre.
"Perdón, padre amado; perdón, por no haberte escuchado jamas; perdón, por humillarte tantas veces; perdón, por haberte dado tantísimas amarguras... Otra voz le contestó desde el vientre de la tierra y solo él escuchó: a tú madre dale mas amor lo que le quitaste a tu padre.
Siguió hablando y pidiendo a Dios que a su padre lo tenga en su gloria, que fue un amor de hombre, que solo le lleva la delantera, que ya se encontrarán algún día: su  voz parecía ser el aullido de un ser atormentado... pretendía convencer, pero todos sabían que su padre murió de tanto dolor y no de enfermedad. Terminada las exequias, todos se fueron y en la puerta de fierro del cementerio se arrodilló y mirando al cielo, clamó: admito, Señor: un agnóstico es mas humano que yo. Se levantó y caminó solo de regreso a casa.
Su madre se adelantó y encontró huellas de  ave en la ceniza que había cernido en la puerta de la casa, era una señal inequívoca que se había encarnado en un pajarito y ya estaba en el cielo.

Al siguiente día de dejar a sus padre en el cementerio y pedir perdón por todo, a la hora del desayuno le pidió a su madre que de una vez por todas le de lo que por herencia le corresponde, es decir, la parte de su padre. Con lagrimas en los ojos su atribulada madre, le contestó:
-Tu padre ni se enfría bien y tú ya estas pensando en herencia. Sabes, hijito? -le dijo-: ya no te alcanzarán los años para disfrutar lo que tu padre ha dejado...Dicho y hecho.
Murió en su ley: una noche se sobrepasó de tragos y camino a casa, ganado por un  cansancio atroz, prisionero de un hambre voraz y embrutecido por el alcohol, se quedó dormido debajo de un chope de zarzas y  fue atacado por un fulminante paro cardiorespiratorio. En  esas funestas circunstancias, es devorado por una jauría de zorros ovejeros, quedando de su ampuloso cuerpo tan solo pedacitos de carnes desilachadas, las osamentas hechas trizas y cashcadas por encima  de los kikuyos sanguinolentos: una visión macabra en aquel amanecer hermoso en los Andes nororientales del Perú.
Llegaron a encontrarlo después de buscarlo por todos los lugares posibles donde podía haber estado. Pero se asustaron cuando vieron a una parvada de gallinazos hambrientos merodeando sus despojos, pero que ya habían llegado muy tarde al festín.


CASHCADO: Roído por los dientes.
CASHPAR    : Quemarse la piel o los cabellos.
CUZADOS   : Patatas muy  grandes.
CHOPE         : Matorral.

lunes, 22 de febrero de 2016

TRAICIÓN, AYES Y RECOMPENSA. (Historia).

-¿A dónde vamos, papá? Ahhh. ¿Por qué están liando nuestros trastos?
-Ni yo mismo lo sé, pero nos vamos, hija. Aquí en este pueblo  donde alguna vez se nos acogió con extrema hospitalidad, ya nadie nos quiere, sólo doña Eulalia no ha dejado de socorrernos en nuestras pellejerías económicas: es una cristiana verdadera. Los hombres me miran con desdén e ironía, y las mujeres cuchichean entre dientes mi amor burlado y nos han cerrado sus aldabas a pesar  que nosotros jamás le hemos fallado ni les hemos hecho nada. Fuimos  invitados a su iglesia para que nos hablen y hagan comprender los santos evangelios, hoy, ese mismo Dios al que juntos hemos glorificado, parece que también nos ha abandonado.
¿Por qué papá?, ¿por qué si todo estaba bien? Somos seis miembros en nuestra familia y dices que solo nos vamos cinco y sin saber a dónde, sin tener a nadie en algún lugar de la tierra?. ¿Dónde está nuestra madre? ¿Qué será de nosotros?.
-Hija, cuando las desgracias llegan a nuestras vidas acometen como fieras... nunca llegan solas. Aprendan que la vida es dura y cruel, eso les ayudará mañana mas tarde.
-¿Qué pasó, papá? ¿puedes decirme por mas doloroso  que sea,  cual es la realidad?...
Marilú tenía 17 años,  recientemente terminó la secundaria y empezaba a cuestionar muchas cosas de la vida gracias a sus habilidades innatas para preguntarse siempre el por qué de las cosas. Era una adolescente de belleza  definida, locuaz y muy precoz comparándola con las jóvenes de su edad.
-Te lo voy a decir hija y sin anestesia.
- Recuerdas el énfasis que ponía el pastor de nuestra iglesia cuando hablaba y de modo imperativo nos conminaba a todos a traer a  nuestras  esposas, hijas, sobrinas, amistades y hacía hincapie que debemos de leer y cumplir los diez mandamientos?
-Si, si recuerdo papá, pero  eso que tiene que ver con nuestra partida de este pueblo.
-El noveno mandamiento de la ley de Dios, dice: NO CODICIARÁS LA CASA DE TU PRÓJIMO, NI CODICIARÁS LA MUJER DE TU PRÓJIMO, NI SU SIERVO, NI SU SIERVA, NI SU BUEY, NI SU ASNO, NI NADA QUE SEA DE TU PRÓJIMO. Justamente eso es lo que no ha hecho el pastor  Leovigildo Benites, ha tomado como conviviente a tu madre,  sin importarles ni ustedes  ni yo, menos ha tenido un poco de conmisceración  por el resto de tus hermanitos pequeños.
-Qué miserable resultó ese hombre, papá.  Es un fariseo y ruin insuperable, un maldito... ningún epíteto será suficiente para describir la felonía de esa sabandija. Ninguno.
-Así es, hija.
-Y que cosa te ha dicho cuando  has ido a reclamarle.
- El pastor está enceguecido por el deseo y la lujuria, jamás quiere separarse de tu madre, además me ha ofrecido algún dinero para dejarle el camino libre y sino, que me atenga a las consecuencias. Aunque no me lo creas, ha blandido su arma de fuego ante mis ojos para amedrentarme. A la Clodosvinda lo conquistó ofreciéndole sacarle el diablo que supuestamente tenía dentro para que viva en paz y feliz. ¡¡¡Qué tal jijuna!!!. Se ha valido de mentiras y subterfugios para seducirla. A pesar de muchas contingencias, éramos felices, hija.
-No le importó dejarnos sin madre, destruir a  nuestra familia, menoscabar nuestro futuro profesional y emocional. O sea, el pastor  dice estar bendecido por el espíritu santo, sin embargo, tomando sus propias palabras podemos concluir que él mas que nadie  está  poseído por el demonio, se  aprovechó muy bien y de manera artera de nuestra indefensión espiritual para infundirnos  miedo y  hacer de las suyas.
-Así es, Marilú. Al manos tú ya estás a punto de ser mayor de edad y tendrás mas armas para defenderte en la vida, pero me preocupa tus hermanos, como haré para trabajar y dejarlos solos en casa.
-Papá, dime, ¿Dios no es capaz de lanzar fuego ardiente sobre los canallas de este mundo? Hasta cuando en nombre de él se cometen las peores injusticias y atrocidades. Nosotros que no le hemos hecho nada a nadie somos escarnecidos por los mismos que dicen que son sus siervos diligentes y  portavoces aquí en la tierra. ¡¡¡Qué podredumbre es esta, por dios!!!.Veo que este mundo está plagado de embusteros doble cara y oportunistas desvergonzados, cuantos mas sufrirán a estos falsos profetas cuyo perverso corazón está cochambrado de cinismo ilimitado.
-Así es hija mía, me encanta ver que tienes  una forma de pensar que no se condice con tu edad, pero ya, sigamos adelante es hora de alejarse de esta miasma que habla en nombre de Cristo pero tiene el alma podrida por la ambición y el deseo.
-Si, papá. En alguna estancia del mundo habrá un lugar para nosotros, me cuesta creer que no podamos ser felices, vivir en paz y luchar por nuestro bienestar.
Mientras padre e hija conversaban, iban poniendo al lomo de las bestias los enseres indispensables que llevarían a un lugar todavía desconocido tomando el camino que lleva para la costa norte del Perú. Los otros niños jugaban despreocupados con los juguetes desgastados que iban desechando para no aumentar el volumen de la carga. El vecindario que hasta hace poco había hecho escarnio de la suerte de este buen hombre, lo miraban ávidos desde sus ventanas y balcones, y esperaban verlo cruzar el pueblo por última vez con sus pocos trastos, sus desengaños y amarguras que los últimos días ellos mismos se habían encargado de quintuplicar. A los niños lo subieron a la montura y a las ancas de los cuadrúpedos que al ser arreados trotaban imperturbables por la avenida principal del pueblo. Nadie salió a despedirlo, ni siquiera su madre a último minuto acicateada por el remordimiento corrió a despedirlos, pues el falso cristiano se lo había impedido para asegurarse que la infiel  no iría tras de sus hijos.
Ernesto Cueva de nadie pudo despedirse en el trayecto, su corazón ardía de dolor y frustración, pero de  sus exiguas fuerzas saco grandes fortalezas y se opuso a derramar siquiera un lágrima, Marilú tuvo ganas de llorar pero de sus carnes  lánguidas sacó carácter y bizarría y caminó serena asida del brazo de su padre: no tenían nada de que avergonzarse. Cuando dejaban atrás la última casa del pueblo  fueron golpeados por el adiós definitivo y avanzaron mudos contemplando el horizonte incierto que se les presentaba. Estando por la tercera curva de la carretera, ante sus ojos estaba aquella inmensa piedra cuyo lado derecho  había sido cortado por un tajo misterioso y  mientras mas se acercaban,  vieron una frase que nunca antes había estado ahí y decía:  "NO TODO ESTA PERDIDO. SEGUID ADELANTE, EN ALGÚN LUGAR DE LA TIERRA. HABRÁ ALGUIEN ESPERÁNDOLES".
Marilú y su padre  en ese momento dejaron que los párvulos y las acémilas continuen unos metros mas allá, mientras ellos repasaban una y otra vez  aquella frase esperanzadora.
-Será cierto, papá, eso...
-No se, hija, parece que alguien nos guía después de tanto infortunio. Pero quien puede estar esperándonos, quién puede saber de nuestros problemas mas allá y en tierras desconocidas...
-No descartemos nada papá, total, este es el momento que mas necesitamos de una posibilidad  y un poco de consuelo.
Si, hija pero lo que mas me intriga es quién escribió eso si hace una semana no había nada allí.
-Vamos, papá, ya estamos muy distanciados de los nuestros.
El corazón  de Ernesto Cueva pareció encontrar un poco de sosiego, pero pronto era asaltado por las incertidumbres y las  preocupaciones por el futuro incierto que le esperaba. Cruzando el pueblo de San Jerónimo fue abordado por el arriero Anacleto Vásquez a quién no veía desde muchísimos años atras, que al verlo abatido y con sus atavíos a lomo de bestia, le dijo: ya se lo que te ha pasado, estoy contigo buen cristiano, pero ayer estuvo por acá tu medio hermano Misael y sabedor de tu desgracia, me ha pedido que te diga que el estará esperándote...
El corazón de Ernesto Cueva por poco se dispara de su pecho.
-¿Hermano? Mi madre jamás me dijo que tenía un hermano.
-Si lo tienes y es un hombre generoso. Como tú mismo lo sabes, antes los hombres regaban sus hijos por el mundo y no se preocupaban de su futuro, hasta lo dejaban que se crien del viento, no se preocupaban de darles nada.
-!Hija...Marilú, espera...parece que ese esa frase tatuada en la piedra era una señal para nosotros. ¡Tengo un hermano, hija! ¡un hermano, te imaginas! además ya sabe que hemos dejado nuestro pueblo, nos está esperando. Pero lo que no entiendo es como ha logrado enterarse de todo esto. La alegría y la esperanza habían vuelto a renacer en sus corazones dolientes y pesimistas,  mientras mas se adentraban en el valle donde estaba  el pueblo de La Esperanza.
Un arriero que venía de otro ramal de la cordillera los alcanzó, y al verlos que caminaban envueltos en mil dudas les preguntó: ¿a dónde van amigos? ¿por qué caminaís como si no fueran  a ninguna parte? ¿qué fatalidad os ha acontecido? ¿acaso se les acabó los sueños e ilusiones?
-¡Amigo! -le dijo-  al borde de unas lágrimas festivas. -Hasta hace un momento parecía todo perdido en nuestra vida pero, nos acaban de dar  una buena nueva, diciéndonos que  ya estamos a  dos escasas horas de la casa de mi hermano. Ya hay un poco mas de alivio en nuestra existencia, gracias.
-¡¡¡Oh, que bien!!!. Pero aunque usted no quiere contarme sus cuitas,  mi recorrido corazón me dice que algo grave ha pasado.
-No se preocupe amigo, hay cosas que no se deben comentar jamás, que deben quedar enterradas en lo mas profundo de nuestros corazones, mil gracias por sus preocupaciones.
-Bueno, pero por lo menos digame hacia donde va.
-Nos encaminamos a  La Esperanza, ahí vive mi hermano: recién sabemos  algo de él, nunca lo hemos  conocido, pero ya sabemos que nos está esperando. Vamos a quedarnos para siempre allí, ya no tenemos a donde regresar. Bueno, antes no tenía a donde ir pero ya no, mi hermano perdido y sumergido en  las tinieblas de la distancia y el olvido hace cincuenta años, existe.
Mientras avanzaban mas convencidos que nunca, las bestias daban signos de cansancio pero sin volver los ojos sobre el camino que iban dejando tras de si. El sol se hundía en el oeste anaranjado y la noche estaba próxima a llegar, después de dejar atrás amarguras mil y largos kiómetros de caminata, llegaron extenuados a un promontorio de donde pudieron divisar  las luces lánguidas de las seis de la tarde del pueblo de La Esperanza.
Al llegar al pueblo, miradas curiosas lo escrutaron una y otra vez: eran forsteros que jamás habían pasado por este lugar.  Preguntaron por don Misael Cueva y le indicaron que vivía a la salida del  pueblo en la primera casa de la izquierda. Con sus pechos mas gozoso que nunca, acicataron a las acémilas y en la puerta de aquella casa había un hombre pequeño, senil, con una calvicie apenas pronunciada que los esperaba impaciente. Al verlos, se adelantó hacia el camino y luego de  mirarse  un momento no les quedó  ninguna duda  que sangre común recorría sus venas. Apenas pudieron abrazarse, lágrimas profusas bañaron sus  rostros marchitos y cuarteados por el tiempo. Marilú comprendió ese momento supremo en la existencia de su padre, los niños miraban absortos la escena.
-Ernesto, esto que parece inexplicable a la razón solo podemos concluir que aquí obró un milagro.
-Si hermano, yo sabía de tu existencia porque un día que nuestro padre llegó borracho a casa, ante los reclamos airados de mi madre por no traer todo el dinero de una venta de ganado, comenzó a bociferar diciendo que tenía un hijo  en un pueblo lejano. Lo recuerdo como si fuera un sueño, era  niño aún. Vino un día un arriero y me pidió posada para descansar y al contarme noticias de Chota, llegué a la conclusión de que tú eras mi hermano perdido, y  cuando me dio tus características físicas y por el apellido que llevabas me convencí mucho mas. Por ese hombre llamado Anacleto Vásquez me enteré que te habían humillado de la peor manera. Por esa razón,  cuando este arriero pasaba de regreso para acá te mandé decir que te estaba esperando.
-... Entiendo hermano. Te cuento  que cuando abandonaba mi pueblo, en una roca labrada había una frase esperanzadora que me conmovió profundamente.
-Esa frase lo mandé escribir yo,  sabiendo los momentos de infortunio que estabas viviendo. Imaginé que lo ibas a leer cuando pasarías por alli. Era para reconfortarte.
Invitados a pasar a casa, desensillaron las bestias y poco a poco fueron arrumando sus trastos sin orden alguno en dos cuartos que su hermano sabiendo de su llegada, les había preparado.
Misael Cueva era un cristiano que hace unos tres años había enviudado, sus hijos eran profesionales y vivían el Trujillo y Chiclayo respectivamente,  tenían su familia formada y el se había quedado solo. Envuelto por una soledad que lo carcomía diariamente, a su  casa lo sentía enorme; al fundo, infinito; incontables los hatos de  ganado vacuno, ovino y caprino. Las frutas se caían de maduras y terminaban púdriendose en el piso, los productos de pan llevar terminaban llenos de gorgojos porque nadie los podía comer. Había abundancia y amor en casa de Misael.
Se sentaron todos a la mesa y Marilú se ofreció servir el yantar del atardecer lo que fue del agrado de su tío Misael. Antes de cenar pidieron la bendición  para agradecer a Dios por los alimentos proveídos.
Los niños estaban ávidos y sedientos,  cenaron muy rápido y se fueron a dormir mientras en la mesa quedaron Ernesto, Misael y Marilú quienes parlaron sobre su padre ausente, el tiempo perdido, de la salvación de sus almas y el futuro común que tenían por delante.
Misael con su voz suave y abemolada, les comenzó a contar historias fascinantes que había oído contar a su padre después de las largas, calcinantes y duras faenas agrícolas.

Por ejemplo, les narró la historia de un cazador que se fue de safari por las sabanas africanas y mató a un león y cuando quiso despellejarlo para conservar su melena, se aparecieron varios leones dispuestos a vengar la muerte de su jefe y el pobre cazador al haber acabado las balas de su escopeta subió a lo mas alto de un árbol para salvar su vida. Los rabiosos leones lo esperaron varios días infructuosamente, y al no poder comer al cazador se comieron entre ellos: era escalofriante ver como se desgarraban sus carnes  vivas esos animales salvajes.
También les contó como un incrédulo llamado Jimy Jhoes había visto a una hambrienta boa engullir a una gallina que estaba ovando, comiéndose además el nido y los huevos. Dando por olvidado el incidente, un día regresó para ver si  seguía allí, al encontrarla  vio estupefacto  como por la boca  salían los pollitos piando, casi le da un infarto.
Y por último les contó como un pájaro carpintero le atravesó la yugular a un sacavueltero y siendo socorrido por su mejor amigo, éste no pudo hacer nada: lo vio morir desangrado  pidiendo perdón a todos los maridos burlados y antes de expirar completamente -le dijo- a ti también te pido perdón.
Marilú estaba muy concentrada escuchando estas historias que jamás le había contado en su vida.
La noche avanzaba y la larga caminata había estragado las  fuerzas de los recién llegados y se fueron a descansar. Al siguiente día se levantaron temprano y don Misael le dijo a su hermano y sobrina como iban a repartirse las tareas cotidianas de la casa y el manejo del fundo. Empezaban una vida nueva, alejados ya de esas personas que le habían hecho mucho daño. Un  amanecer rutilante llegaba para todos después de tanta  tristeza e indignación.